Un imperio farmacéutico italiano con más de un siglo de historia está transformando su rumbo. La familia Angelini, conocida en Europa por desarrollar medicamentos como la Tachipirina y el antidepresivo trazodona, ha dado un salto estratégico hacia el mercado más grande e innovador del mundo: Estados Unidos.
Bajo el liderazgo de Thea Paola Angelini y el CEO Sergio Marullo di Condojanni, la compañía ha trazado un plan para expandir Angelini Pharma, alejándose de la tradición de limitarse al mercado europeo. El movimiento clave fue la adquisición de Catalyst Pharmaceuticals, una biotecnológica de Florida especializada en enfermedades raras, por un valor de 4.100 millones de dólares en efectivo.
Esta operación le otorga a la firma italiana una entrada de peso al mercado estadounidense y fortalece su presencia en el tratamiento de trastornos neurológicos y neuromusculares, como el síndrome miasténico de Lambert-Eaton.
La estrategia de la cuarta generación busca recuperar la tradición innovadora de la empresa. Para lograrlo, además de la compra de Catalyst, el grupo creó un fondo de riesgo de 350 millones de dólares destinado a startups de ciencias de la vida, como la suiza Nouscom, que desarrolla una vacuna contra el cáncer. Asimismo, han establecido colaboraciones con firmas como Quiver Biosciences para utilizar inteligencia artificial en la búsqueda de terapias contra epilepsias genéticas.
Mientras muchas empresas familiares en Italia prefieren mantenerse en su región, Angelini rompe el molde. Con ingresos totales del grupo de 2.500 millones de dólares el año pasado y una fortuna familiar estimada en 10.000 millones, la empresa apuesta ahora por sectores complejos de enfermedades raras para hacerse un lugar frente a los gigantes del sector.
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