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“Vilma”: El fonograma que revela la sensibilidad artística y la voz íntima de Vilma Espín

El objetivo del fonograma es preservar desde el punto de vista conceptual y familiar la voz intacta de Vilma

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“Vilma”: El fonograma que revela la sensibilidad artística y la voz íntima de Vilma Espín

En el marco de la reciente Feria Internacional del Libro de La Habana, la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) realizó la presentación de “Vilma”, un fonograma diseñado para dar a conocer una faceta poco explorada de la heroína: su alma, su sensibilidad artística y el amor que profesaba por la música. El disco recopila grabaciones que muestran la voz que Vilma Espín reservaba para sus momentos más personales e íntimos.

La presentación del material estuvo a cargo del periodista e investigador musical Oni Acosta Llerena, quien detalló que el proyecto surgió a partir de una idea del Ministro de Cultura, Alpidio Alonso. El fonograma reúne un total de seis canciones que habían sido conservadas de forma privada por la familia de Vilma. El repertorio seleccionado transita por algunas de las piezas más significativas de la música cubana de principios del siglo XX, incluyendo obras de autores fundamentales como Luis Casas Romero, Jaime Prats, Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig. Asimismo, el disco incorpora el bolero mexicano “Sin ti”, compuesto por Pepe Izar.

Desde la perspectiva técnica y artística, Acosta Llerena destacó que el material posee atributos sonoros de alta profesionalidad. La producción musical fue liderada por el pianista y compositor Alejandro Falcón, quien asumió la dirección musical junto a Enriquito Carballea. El investigador subrayó la capacidad de Falcón para comprender la naturaleza personal y familiar de este proyecto, logrando traducir esa intimidad en un lenguaje sonoro de gran valía.

Dentro de las piezas destacadas, el especialista señaló el bolero “Sin ti” por su configuración de voz y piano, lo que permite apreciar la riqueza sonora otorgada al tema. Además, describió el disco como una obra que trasciende fronteras temporales, ya que no solo rescata el patrimonio sonoro latinoamericano, sino que recrea la pianística cubana. En este sentido, la ejecución de Alejandro Falcón evoca el concepto bohemio de los años 30 y 40, mostrando similitudes con la escuela del piano popular representada por figuras como Antonio María Romeu, Lili Martínez, Bola de Nieve y Frank Domínguez, aportando una notable grandilocuencia pianística.

Otro punto relevante del fonograma es la canción patriótica “El Mambí”. En esta versión intervienen la voz de Vilma, el piano de Alejandro Falcón y la quena interpretada por Rodrigo Sosa. Según Acosta Llerena, el uso de la quena, aunque es un instrumento no cubano, logra transmitir un espíritu de tristeza y desgarro que contrasta con la narrativa del texto, creando un contrapunteo exquisito entre los tres elementos sonoros. El resto del recorrido musical incluye temas como “Si llego a besarte”, “Bésame mucho” y “Aquella tarde” de Lecuona, recorriendo la estética de las romanzas y canciones características de una generación fundamental de la música romántica y la zarzuela cubana.

Sobre la selección del repertorio, se explicó que las canciones no fueron elegidas al azar, sino que formaban parte del “ADN musical” de Vilma Espín. A pesar de haberse formado como ingeniera química, la heroína había cantado en una coral durante sus años de estudiante, manteniendo siempre esa inclinación artística que se refleja en su afinación y cultura musical.

El equipo de músicos que intervino en la producción fue de primer nivel, incluyendo a Arnel López, David Faya en el bajo, y las voces de Yonayka Martínez y Ana Irma Pérez en los coros, con arreglos vocales de José Rolando Durán. La producción general estuvo coordinada por Enriquito Carballea y Alejandro Falcón.

En cuanto al tratamiento del audio, el ingeniero de sonido Orestes Águila realizó un trabajo de limpieza y masterización digital. Sin embargo, los productores decidieron no alterar el ambiente de archivo de la voz de Vilma. El objetivo fue eliminar ruidos parásitos sin eliminar el espíritu de la grabación original, la cual fue realizada en un casete hace más de 30 años. De esta manera, se preservó la esencia de una grabación casera y aficionada, evitando que pareciera una producción de estudio profesional para mantener el valor patrimonial y familiar.

Finalmente, la trascendencia de este fonograma radica en su capacidad de preservar la voz intacta de Vilma Espín, integrando un elemento de archivo familiar con la contemporaneidad de instrumentos como la guitarra eléctrica, el piano y el bajo, todo bajo un rigor profesional que rescata la memoria musical de la heroína.

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