El panorama comercial entre América del Norte se encuentra en un momento de redefinición. El magnate y líder estadounidense, Donald Trump, ha manifestado públicamente que su gobierno ha iniciado el proceso para establecer un “nuevo acuerdo” con México, asegurando que este instrumento legal y comercial resultará ser "mucho mejor para los estadunidenses". Estas declaraciones surgen en un contexto de incertidumbre sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ya que el mandatario no precisó el destino final de dicho tratado mientras avanzan las gestiones con los países vecinos.
Durante un encuentro con la prensa, Trump expresó su confianza en la capacidad de su administración para cerrar pactos favorables, afirmando: “Deberíamos ser capaces de llegar a un acuerdo con Canadá. Estamos comenzando un nuevo acuerdo con México. Un acuerdo mucho mejor para los Estados Unidos. Yo sólo hago buenos acuerdos”. El anuncio pone de relieve la intención del gobierno estadounidense de ajustar las reglas del juego comercial para maximizar los beneficios internos de su nación.
Uno de los puntos centrales de esta nueva estrategia, según señaló el propio Trump, es la protección del sector agrícola. El magnate fue enfático al indicar que uno de los objetivos primordiales de este nuevo acuerdo es salvaguardar y proteger a los agricultores estadunidenses, lo que sugiere que las nuevas negociaciones podrían incluir restricciones o ajustes en la importación de productos agrícolas mexicanos para favorecer la producción interna de Estados Unidos.
A pesar de la claridad en el objetivo de proteger a sus productores, Trump evitó profundizar en los detalles técnicos del acuerdo o explicar las razones detrás de la decisión de llevar a cabo negociaciones bilaterales. El hecho de que Estados Unidos esté negociando por separado con México y con Canadá, en lugar de mantener una mesa trilateral, ha encendido las alarmas entre los analistas comerciales.
Al respecto, el analista comercial Jorge Molina compartió con el medio Proceso su perspectiva sobre este escenario. Molina explicó que, si bien es muy probable que Estados Unidos termine cerrando acuerdos individuales con cada país, esta modalidad de negociación podría no ser equitativa. El experto advirtió que, debido a las condiciones económicas actuales y a la manera en que cada nación está gestionando las presiones ejercidas por la Unión Americana, México corre el riesgo de quedar en una posición desfavorable.
Según Molina, existe la posibilidad real de que Estados Unidos y Canadá alcancen un arreglo muy beneficioso para ambos, lo que dejaría a México en una postura desventajosa. Para sustentar esta preocupación, el analista señaló la diferencia en las respuestas diplomáticas y comerciales de ambos países. Mientras que México ha enfrentado la imposición de aranceles a productos específicos, como ocurrió recientemente con el caso de las fresas, Canadá ha adoptado una postura de mayor firmeza y dureza frente a las presiones comerciales de Trump.
Molina sugirió que esta estrategia canadiense, calificándola de "valiente", podría terminar siendo la más efectiva. De acuerdo con el analista, la resistencia de Canadá podría motivar a que Estados Unidos decida retirar o reducir significativamente los aranceles aplicados a dicho país, mientras que México, al seguir un camino distinto, podría no obtener las mismas concesiones.
Por otro lado, la postura oficial del gobierno mexicano es de optimismo. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha informado que las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos se han desarrollado de manera positiva. Ebrard aseguró que México se encuentra cerca de alcanzar un acuerdo comercial satisfactorio, destacando que el país ha sido claro en sus planteamientos.
“En cada caso hemos planteado lo que México considera y hemos utilizado todas las herramientas que tenemos para poder acercarnos a ese acuerdo”, declaró el secretario de Economía previo a las declaraciones de Trump del pasado 21 de agosto. Ebrard concluyó manifestando su optimismo sobre el resultado final, aunque indicó que los detalles específicos del acuerdo se darán a conocer en los próximos días conforme avance el proceso.
En resumen, mientras que la Secretaría de Economía mantiene una visión positiva sobre el acercamiento bilateral, los analistas advierten que la fragmentación de las negociaciones y la diferencia de estrategias entre México y Canadá podrían derivar en un acuerdo que favorezca desproporcionadamente a los Estados Unidos y a sus socios del norte, dejando a la economía mexicana en una situación de vulnerabilidad.






