El Servicio de Encauzamiento de Aguas y Regularización del Río Piraí (Searpi) ha puesto en marcha un plan integral de prevención con el objetivo de mitigar los riesgos asociados al fenómeno climático de El Niño. Esta medida responde a los pronósticos que advierten sobre un posible incremento en el volumen de las precipitaciones y el consecuente aumento en el caudal de los ríos en el departamento de Santa Cruz, situaciones que históricamente han derivado en inundaciones y afectaciones a la infraestructura y población.
Diego Jordán, director ejecutivo de Searpi, ha detallado que la institución está implementando una estrategia basada en tres líneas de acción fundamentales. La primera de ellas se centra en el fortalecimiento y optimización del sistema de alerta temprana. Actualmente, el departamento cuenta con una red de 22 estaciones meteorológicas e hidrológicas que se encuentran distribuidas estratégicamente en las cuencas más críticas. Estas estaciones son vitales para la gestión de riesgos, ya que permiten el monitoreo constante de variables climáticas esenciales, tales como las temperaturas, los niveles de precipitación y el comportamiento de las crecidas de los ríos.
Jordán enfatizó que el trabajo actual no se limita al mantenimiento, sino que se busca ampliar la cobertura geográfica y mejorar la tecnología implementada. El enfoque principal de este monitoreo se concentra en las cuencas de los ríos Grande, Ichilo, Yapacaní y Piraí, las cuales son consideradas las más importantes del departamento y, por ende, aquellas que requieren una vigilancia más rigurosa debido a su impacto potencial en las zonas pobladas.
En paralelo, la segunda línea de acción se materializa a través de tres proyectos específicos integrados en el Plan Operativo Anual (POA) del Gobierno Departamental de Santa Cruz. Estas iniciativas están diseñadas para intervenir directamente sobre el terreno mediante trabajos de mejoramiento y limpieza de cauces, la construcción de canales piloto y la ejecución de obras de protección de cuencas. Estas labores preventivas tienen como meta principal reducir la vulnerabilidad de diversas zonas, beneficiando directamente al área metropolitana y a municipios como La Bélgica, Fernández Alonso y Minero, entre otros sectores críticos.
En cuanto a la viabilidad económica de estos proyectos departamentales, el director de Searpi informó que la inversión requerida asciende aproximadamente a 3 millones de bolivianos. Actualmente, la institución se encuentra en la fase de preparación de las carpetas técnicas necesarias para proceder con las licitaciones correspondientes. Se estima que estos procesos administrativos puedan iniciarse entre finales de agosto y principios de septiembre, una vez que se hayan actualizado los costos de los proyectos para ajustarlos a la realidad económica actual.
La tercera vertiente del plan preventivo se enfoca en la gestión de recursos externos, específicamente ante el Gobierno nacional. En este sentido, Jordán reveló que el Consejo Nacional de Reducción de Riesgos y Atención de Desastres y Emergencias (Conarade) ya ha emitido una resolución que autoriza el desembolso de 17 millones de bolivianos. Este monto está destinado a la ejecución de diversos proyectos de prevención que abarcarán aproximadamente 16 municipios del departamento.
Estos fondos nacionales serán utilizados para implementar obras estructurales y no estructurales, incluyendo la limpieza de cauces, protección de riberas y la creación de canales piloto en las cuencas de los ríos Ichilo, Yapacaní, Piraí, Grande y Parapetí. Sobre el estado de estos recursos, la autoridad aclaró que ya cuentan con la resolución del Conarade y una nota formal del Viceministerio de Defensa Civil, la cual autoriza al Ministerio de Economía y Finanzas Públicos a realizar el débito de los fondos. La Gobernación de Santa Cruz se encuentra ahora en el proceso de gestionar la transferencia efectiva ante el nuevo titular de dicha cartera de Estado.
Finalmente, respecto a la temporalidad del fenómeno, Diego Jordán señaló que los pronósticos indican que las lluvias de mayor intensidad y las crecidas más severas de los ríos no se concentrarán en los meses inmediatos, sino que se prevé que alcancen su punto máximo a principios de 2027, particularmente durante el mes de febrero. Ante este escenario, el director consideró que el periodo actual de menores precipitaciones constituye una ventana de oportunidad invaluable para avanzar con las obras preventivas. Por esta razón, hizo un llamado urgente para que los recursos gestionados ante el Gobierno nacional sean viabilizados y transferidos oportunamente, permitiendo que las obras estén concluidas antes de que el fenómeno climático se intensifique.






