La Panamericana Sur, una de las arterias viales más importantes del país, se ha convertido en el escenario de una emergencia crítica en la región de Arequipa. En el kilómetro 735, específicamente en el sector conocido como Quebrada Honda, el flujo vehicular ha quedado completamente paralizado debido a la ocurrencia de huaicos que han devastado la transitabilidad de la zona. Este punto geográfico, situado entre las localidades de Ático y Ocoña, es actualmente el epicentro de una situación desesperante para decenas de personas.
El impacto de los huaicos ha sido severo, dejando como resultado la obstrucción total de la vía. Según los reportes disponibles, diversos tráilers han quedado sepultados bajo una densa capa de lodo y piedras, elementos que fueron arrastrados por el flujo de detritos. La magnitud del desastre no solo ha afectado a los vehículos de carga pesada, sino que otros automóviles y unidades de transporte también permanecen atrapados en medio de la emergencia, imposibilitados de avanzar o retroceder debido a las condiciones del terreno y la cantidad de material acumulado en la carretera.
La temporalidad de esta crisis es uno de los aspectos más alarmantes. Los conductores y pasajeros llevan ya cuatro días atrapados en este tramo de la Panamericana Sur. Durante este periodo, la incertidumbre y la precariedad han marcado la rutina de quienes se encuentran en el sector de Quebrada Honda. El aislamiento provocado por el bloqueo de la vía ha dejado a los afectados en una situación de vulnerabilidad extrema, donde la supervivencia diaria se ha convertido en la prioridad absoluta.
La situación ha llegado a niveles críticos en lo que respecta al abastecimiento básico. Los pasajeros y conductores han denunciado que llevan varios días sin contar con alimentos suficientes para cubrir sus necesidades nutricionales básicas. La falta de suministros ha obligado a los atrapados a implementar medidas de supervivencia extremas, centradas en la racionalización estricta de los escasos recursos que lograron conservar al momento de quedar varados en la vía.
Este proceso de racionalización ha alcanzado niveles desgarradores. De acuerdo con los testimonios de los afectados, la escasez es tal que una sola galleta debe ser compartida y dividida entre cinco personas para intentar mitigar el hambre. Esta realidad evidencia la gravedad de la crisis alimentaria que enfrentan quienes se encuentran atrapados entre Ático y Ocoña, transformando la espera de una solución vial en una lucha constante contra la inanición y el agotamiento físico.
El escenario en el kilómetro 735 es, por tanto, complejo y multidimensional. Por un lado, se encuentra el desafío logístico y material de liberar una carretera sepultada por piedras y lodo que mantiene a vehículos de gran tonelaje inmovilizados. Por otro lado, se presenta la urgencia humanitaria de atender a personas que, tras cuatro días de encierro involuntario, han agotado sus reservas de comida y se encuentran en un estado de vulnerabilidad crítica.
En resumen, la emergencia en Quebrada Honda representa un punto crítico de colapso en la conectividad de Arequipa. La combinación de la fuerza de la naturaleza, manifestada en los huaicos, y la falta de suministros básicos ha dejado a conductores y pasajeros en una situación límite, donde el tiempo transcurrido y la carencia de alimentos básicos han exacerbado la angustia de quienes esperan el restablecimiento del tránsito en la Panamericana Sur.






