Un grave accidente de tránsito ocurrió en la localidad de Sumampa, provincia de Santiago del Estero, donde un sacerdote, que conducía una camioneta, embistió a dos jóvenes que se desplazaban en una motocicleta. El hecho, que ha generado profunda conmoción en la zona, se produjo el pasado lunes alrededor de las 21 horas, en la intersección de la Ruta 1 y la avenida Nuestra Señora de la Consolación.
Las víctimas del siniestro eran dos jóvenes que, en ese momento, se encontraban regresando de haber participado en un torneo de pádel. Según se informó, los motociclistas habían decidido realizar una visita a un amigo antes de llegar a sus hogares cuando fueron impactados por el vehículo conducido por el religioso. Como consecuencia del choque, ambos jóvenes quedaron tendidos sobre el pavimento, sufriendo heridas y golpes en diversas partes del cuerpo.
Uno de los aspectos más controvertidos del caso es la conducta del conductor tras el impacto. De acuerdo con la denuncia formal presentada por uno de los padres de las víctimas, el conductor de la camioneta no detuvo su marcha para brindar asistencia a los heridos, continuando su camino y abandonando la escena del accidente mientras los jóvenes permanecían lesionados en la calzada.
Ante la gravedad de la situación, una de las familias alertó inmediatamente a la Policía local, solicitando que se implementaran controles urgentes en las rutas circundantes para interceptar al responsable. En este punto de la investigación, un detalle visual resultó determinante para la identificación del vehículo: testigos y familiares señalaron que la camioneta llevaba un rosario colocado en la caja trasera, elemento que permitió a las fuerzas de seguridad rastrear el rodado.
Tras un operativo de búsqueda, el vehículo fue localizado posteriormente en la ciudad de Pinto, una localidad situada a casi 100 kilómetros de distancia del lugar donde ocurrió el accidente en Sumampa. Una vez interceptada la camioneta, las autoridades establecieron que el conductor era el padre Miguel Espíndola.
El impacto emocional del accidente quedó reflejado en el testimonio del padre de uno de los jóvenes afectados, quien expresó el temor sentido al encontrar a su hijo en el lugar del hecho. “Cuando vi a mi hijo con la cara ensangrentada me asusté mucho”, relató el progenitor. Asimismo, confirmó que, aunque los jóvenes aún permanecen con fuertes dolores debido a las lesiones sufridas, los reportes médicos indican que ya se encuentran fuera de peligro.
Respecto a la justificación de lo sucedido, la versión transmitida a la familia de las víctimas indica que el sacerdote declaró que, al momento del impacto, llevaba la música de su vehículo a un volumen muy elevado, razón por la cual manifestó no haber advertido el choque con la motocicleta.
En el ámbito legal, el padre Miguel Espíndola fue demorado preventivamente por las autoridades policiales, aunque posteriormente recuperó su libertad. No obstante, la causa quedó bajo la órbita de la fiscal Fernanda Vittar, quien ha tomado medidas estrictas para el avance de la investigación. La fiscal ordenó la realización de un control de alcoholemia al conductor, exigiendo que el procedimiento fuera registrado íntegramente en video y se llevara a cabo ante la presencia de dos testigos para garantizar la transparencia del resultado.
Actualmente, la investigación judicial continúa abierta con el objetivo de establecer con precisión las circunstancias del siniestro y determinar las responsabilidades penales y civiles correspondientes. La Fiscalía se encuentra en proceso de reunir nuevos testimonios y analizar diversos elementos vinculados al recorrido que realizó la camioneta desde el punto del impacto en Sumampa hasta su localización en Pinto. Hasta el cierre de este informe, no se ha dado a conocer el resultado oficial del examen de alcoholemia realizado al sacerdote.






