La ministra de Sanidad, Mónica García, se ha desplazado a la Ciudad Autónoma de Ceuta con el objetivo de analizar la evolución de la situación sanitaria derivada de la crisis humanitaria que comenzó el pasado 30 de julio. Durante su visita, la responsable de la cartera de Sanidad ha realizado un balance detallado del dispositivo asistencial desplegado y ha mantenido encuentros clave con las autoridades locales y los profesionales del sector salud.
La agenda de la ministra incluyó reuniones con Miguel Ángel Pérez, delegado del Gobierno en Ceuta, e Isabel Muñoz, directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), además de un encuentro con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. Posteriormente, García visitó el Hospital Universitario de Ceuta y el Centro de Salud Otero, donde pudo conversar directamente con representantes del Colegio de Médicos y la Junta de Personal, así como con diversas organizaciones sociales que operan en el terreno.
Al iniciar su intervención, la ministra dedicó unas palabras de recuerdo a las personas que fallecieron intentando llegar a Ceuta y a sus familias. Asimismo, reconoció el arduo trabajo de los profesionales sanitarios, subrayando que, aunque no se ha producido un colapso del sistema, ello ha sido posible gracias a un esfuerzo extraordinario del personal. "Que no haya colapso no significa que no haya tensión y que no haya esfuerzo. Significa exactamente lo contrario: que el esfuerzo lo han hecho ellos y ellas", afirmó la ministra.
En cuanto a la gestión técnica, Mónica García detalló que el 30 de julio INGESA activó el Nivel 1 del Plan de Catástrofes Externas del Hospital Universitario de Ceuta. Este plan se diseñó con cinco objetivos fundamentales: garantizar la actividad sanitaria ordinaria de los ciudadanos ceutíes, evitar que la atención a los migrantes interfiriera con la del resto de la población, incrementar los puntos de asistencia, diversificar los flujos asistenciales y evitar que los pacientes se concentraran en un solo dispositivo.
Los resultados de esta planificación han permitido que no se suspendiera ni se aplazara una sola consulta ni intervención programada durante las dos semanas analizadas. Para lograrlo, se establecieron circuitos diferenciados y se reforzaron los centros de salud en horario de mañana y tarde, implementando además dispositivos específicos en días festivos y fines de semana, sumado a un punto de atención estratégico en la playa del Trampolín.
El análisis de los datos revela que la presión sobre el hospital fue mitigada mediante una distribución eficiente: el 60% de las atenciones se canalizaron a través de la Atención Primaria, mientras que el 40% restante fue gestionado por Urgencias hospitalarias. Actualmente, el Hospital Universitario cuenta con 212 camas funcionantes; de estas, 101 están ocupadas y 111 permanecen libres, sobre una capacidad máxima de 246.
En términos cuantitativos, entre el 31 de julio y el 14 de agosto, INGESA realizó 5.801 asistencias. A esta cifra se suman más de 2.500 atenciones brindadas por el dispositivo de refuerzo de Cruz Roja en la playa del Trampolín. La ministra destacó que el pico máximo de demanda ocurrió el 31 de julio, con 1.149 atenciones en un solo día. Para el 14 de agosto, esta cifra descendió a 322 asistencias, lo que representa una reducción del 72% respecto al momento de máxima presión. Durante este periodo, la actividad diaria osciló entre las 221 asistencias del 3 de agosto y las 418 del día 8, estabilizándose en una media de 330 diarias.
En la actualidad, hay 28 pacientes migrantes ingresados y el hospital mantiene la mitad de sus camas disponibles. Para sostener este ritmo sin afectar los descansos ni las vacaciones de la plantilla, se incorporaron más de 60 profesionales de refuerzo.
No obstante, la ministra fue clara al diferenciar la situación asistencial de la humanitaria. García señaló que, si bien la presión sanitaria está estabilizada, persiste una crisis humanitaria con un riesgo sanitario importante debido a las condiciones de insalubridad de muchas de las personas llegadas a la ciudad. "La actuación sanitaria más urgente ya no está dentro del hospital: está en garantizar unas condiciones dignas y seguras fuera de él. Y eso pasa, en primer lugar, por sacar a la gente de la playa", sentenció.
Para abordar este reto, el Ministerio de Sanidad ha reforzado la labor de Medicina Preventiva del Hospital Universitario de Ceuta a través del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), cuyo personal se desplazará a Ceuta para colaborar técnicamente en la reducción de riesgos. La prioridad actual es asegurar condiciones adecuadas de saneamiento, agua, higiene y alojamiento.
Finalmente, Mónica García agradeció la respuesta de la sociedad ceutí, el voluntariado y las organizaciones sociales, defendiendo la necesidad de proteger este esfuerzo frente a discursos racistas que intenten instrumentalizar la crisis. La ministra concluyó asegurando que se seguirán destinando todos los recursos necesarios para garantizar la normalidad de los ceutíes y la dignidad de quienes llegan.




