El departamento de Cundinamarca atraviesa una situación crítica debido a la persistencia de la temporada seca, la cual ha desencadenado un incremento alarmante en la ocurrencia de incendios forestales. En medio de un contexto complejo, donde las autoridades también atienden la emergencia derivada de un terremoto en el suroccidente del país, los cuerpos de bomberos y organismos de socorro se encuentran desplegados en diversos puntos del territorio cundinamarqués para combatir las llamas que afectan la vegetación.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, ha informado oficialmente que, hasta el momento, continúan activos tres incendios forestales en el departamento. Ante esta situación, el mandatario regional subrayó que todos los focos activos cuentan con la presencia de organismos de apoyo coordinados para mitigar el impacto ambiental y social. Según las declaraciones del gobernador, la prioridad absoluta de la administración y los cuerpos de emergencia es lograr la contención de los puntos activos, evitar que se produzcan reactivaciones en las zonas ya intervenidas y, primordialmente, proteger la integridad de la comunidad y las viviendas que se encuentran ubicadas en las zonas de influencia de los incendios.
En cuanto al estado detallado de las emergencias, en el municipio de Caparrapí, específicamente en las veredas Palenque y Barrial Amarillo, las labores de control han avanzado significativamente. De acuerdo con los reportes oficiales, el incendio en esta zona se encuentra controlado en un 80 %. Se ha estimado que el fuego afectó aproximadamente 20 hectáreas de terreno. Afortunadamente, no se han reportado víctimas humanas ni viviendas afectadas en este sector, aunque las autoridades mantienen un monitoreo constante debido a la permanencia de algunos focos calientes que podrían representar un riesgo de reactivación.
Por otro lado, en el municipio de La Vega, la situación requiere un despliegue logístico más complejo. En este lugar, las autoridades mantienen activas las labores terrestres y la gestión de carrotanques para el suministro de agua. No obstante, debido a que algunas de las zonas afectadas son de difícil acceso, se está a la espera de la autorización necesaria para iniciar nuevas descargas de agua mediante el uso de helicópteros. El gobernador Rey reiteró que el objetivo central en La Vega sigue siendo la contención de los puntos activos para salvaguardar las viviendas y a los habitantes de la zona.
El análisis estadístico proporcionado por la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres (UAEGRD) revela una tendencia preocupante. Entre los meses de junio y julio, los incendios forestales en Cundinamarca experimentaron un aumento superior al 660 %. Para ilustrar esta cifra, la entidad informó que se pasó de 17 casos registrados en junio a 130 casos en el mes de julio. En total, durante el bimestre de junio y julio, se contabilizaron 147 incendios forestales. Si se amplía el rango temporal desde mayo hasta julio, las llamas han afectado un total de 182,65 hectáreas de bosques y vegetación en el departamento.
La distribución geográfica de estos eventos muestra que los incendios se concentraron principalmente en cuatro provincias: Sabana Occidente, Sumapaz, Tequendama y Magdalena Centro. Para hacer frente a esta emergencia, se ha implementado una estrategia mixta de liquidación. El 80 % de los eventos fue liquidado exitosamente gracias al trabajo conjunto de los Bomberos, el Ejército Nacional y diversos grupos de voluntarios. Sin embargo, los casos de mayor complejidad técnica y geográfica requirieron el despliegue de apoyo aéreo, utilizando helicópteros equipados con helibaldes y realizando sobrevuelos constantes para el monitoreo preciso de los focos activos.
Un aspecto fundamental resaltado por la UAEGRD es el origen de estas conflagraciones. La entidad atribuye más del 90 % de los incendios a acciones humanas. Entre las causas principales se identifican las quemas agrícolas que no fueron controladas y las fogatas abandonadas por personas en las zonas boscosas. Esta cifra pone de relieve la responsabilidad humana en la degradación del ecosistema durante la temporada seca.
Ante el incremento exponencial de los casos y las condiciones climáticas adversas, las autoridades departamentales han decidido reforzar las campañas de prevención. Estas acciones buscan concienciar a la población sobre los riesgos de realizar quemas y la importancia de reportar cualquier foco de incendio de manera inmediata. Asimismo, se ha intensificado el monitoreo en los municipios más vulnerables para reducir los tiempos de respuesta y minimizar la pérdida de hectáreas de vegetación.






