La administración municipal de Coquimbo ha dado un giro inesperado en la planificación de una de sus festividades más emblemáticas. Tras un periodo de incertidumbre y una decisión inicial basada en la crisis humanitaria, el alcalde Alí Manouchehri ha informado que la Fiesta de La Pampilla 2026 sí se llevará a cabo, modificando sustancialmente el formato y los objetivos del evento.
Para comprender el contexto de este cambio, es necesario retroceder a finales de julio, momento en que el jefe comunal había anunciado la cancelación definitiva de la celebración. En aquel entonces, la prioridad absoluta de la municipalidad era centrar todos los esfuerzos y recursos en la atención de las familias que habían resultado afectadas por el sistema frontal. El objetivo primordial era avanzar con celeridad en la reconstrucción de los sectores que sufrieron los daños más severos debido a las condiciones climáticas.
En una comunicación difundida a través de su cuenta en la red social X, el alcalde Manouchehri describió en aquel momento que la resolución de no realizar el evento había sido una decisión "difícil". El mandatario local fundamentó esta postura señalando la cruda realidad que enfrentaban diversos sectores de la comuna, subrayando que existían vecinos y vecinas que lo habían perdido todo. En su relato, el alcalde enfatizó que el impacto no se limitó a lo material, sino que hubo familias que perdieron sus casas, sus enseres y, fundamentalmente, sus recuerdos.
Además del impacto humano, la autoridad local advirtió sobre la gravedad de los daños en la infraestructura básica. El alcalde mencionó la existencia de caminos destruidos y localidades que habían quedado completamente aisladas, concluyendo que la emergencia en Coquimbo era un proceso que, para ese momento, aún no había terminado. Bajo esta premisa, Manouchehri sentenció que la prioridad debía ser la gente antes que la fiesta, estableciendo que el levantamiento de la ciudad era una condición previa indispensable para el retorno de La Pampilla.
Sin embargo, transcurridas casi dos semanas desde aquel anuncio, el alcalde sorprendió a la ciudadanía al informar que la festividad sí se realizará. Esta nueva determinación fue comunicada nuevamente a través de un video en redes sociales, donde el jefe comunal explicó la evolución de su pensamiento y la nueva estrategia de recuperación de la ciudad.
Manouchehri recalcó que, si bien la municipalidad se ha mantenido enfocada en la atención directa de los damnificados por las lluvias, el proceso de reconstrucción no puede limitarse únicamente a la obra física. Según el alcalde, levantar a Coquimbo también implica necesariamente levantar la economía local, la cual se ve directamente impactada por la ausencia de actividades masivas y el flujo de visitantes.
Para llegar a esta conclusión, la autoridad municipal llevó a cabo un proceso de escucha activa con diversos actores productivos de la zona. El alcalde detalló que se mantuvieron reuniones con pescadores, comerciantes, emprendedores, así como con los gremios gastronómicos y hoteleros. En este proceso de diálogo también participaron organismos técnicos como Corfo y Sercotec. Según explicó Manouchehri, fueron estos mismos sectores económicos los que solicitaron formalmente una oportunidad para volver a trabajar, recibir turistas y así poder ponerse de pie económicamente.
Ante estas peticiones, el municipio decidió reconsiderar la cancelación. El alcalde anunció que este 18 de septiembre Coquimbo tendrá su Pampilla, pero advirtió que no será la celebración de años anteriores. Se ha definido que se tratará de una "Pampilla distinta", caracterizada por ser solidaria y austera. El enfoque principal del evento será la reactivación económica, asegurando que se cuidarán estrictamente los recursos municipales.
Para lograr este equilibrio entre la celebración y la emergencia, el alcalde señaló que se sumará el apoyo de los privados. Asimismo, el municipio planea generar una gran campaña de ayuda dirigida específicamente a las familias que más lo necesitan en este momento de vulnerabilidad. De esta manera, la festividad se transforma en una herramienta de apoyo social y reactivación financiera para la comuna.






