“Sáqueme de aquí y córteme la pierna”. Estas fueron las palabras desesperadas de una mujer atrapada bajo los escombros de un edificio colapsado el pasado 10 de agosto en Cali. La edificación, reducida a una masa de concreto, varillas y polvo, se convirtió en el escenario de una lucha contra el tiempo liderada por el intendente Sebastián Daza y su equipo de la Policía Metropolitana de Cali, quienes, sin contar con equipo especializado de rescate, se lanzaron a salvar vidas utilizando únicamente sus manos.
Los hechos ocurrieron tras el devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió la ciudad a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto. En ese momento, el intendente Daza se encontraba finalizando su turno de patrullaje en el sur de la ciudad, específicamente sobre la carrera 66 con Autopista. Mientras esperaba a que el sismo cesara, un ciudadano se acercó para alertarlo sobre el desplome de un edificio de cinco pisos ubicado en la carrera 72 con calle 10 Bis, en el barrio Capri.
Sin dudarlo, los uniformados activaron la sirena y se desplazaron hacia el lugar. Al llegar, se encontraron con un panorama desolador y apenas unos pocos vecinos en la zona. Ante los gritos y llantos que emanaban de la estructura, Daza solicitó apoyo de otras patrullas e ingresó rápidamente a la zona afectada, enfrentándose a una densa nube de polvo y un fuerte olor a gas que alertaba sobre el peligro inminente.
Entre los restos de la edificación, el equipo policial logró localizar el rostro de una mujer que se encontraba completamente cubierta por placas de concreto y fragmentos de techo. Debido a la ausencia de herramientas de corte o levantamiento, los policías comenzaron a retirar los escombros manualmente. Fue en medio de este proceso que la víctima, abrumada por el dolor físico y la angustia de estar atrapada, suplicó a los oficiales que le amputaran la pierna para poder salir.
Ante la petición, el intendente Daza y sus compañeros se enfocaron en brindarle palabras de aliento y apoyo emocional mientras continuaban la ardua tarea de liberar sus extremidades. Durante la maniobra, descubrieron que debajo de las piernas de la mujer se encontraba su mascota, un perro que también luchaba por respirar en medio del polvo.
El rescate requirió un esfuerzo físico extremo. Daza relató que tuvo que introducirse debajo de la estructura, utilizando su propia pierna y una barra para sostener una losa, y posteriormente empleando su hombro para levantar bloques de concreto y liberar el espacio necesario. Finalmente, a las 8:48 de la mañana, la mujer fue rescatada con vida entre los aplausos de la comunidad y trasladada a un centro asistencial con múltiples laceraciones y golpes. Gracias al apoyo de los vecinos, el perro también fue rescatado y entregado a un familiar.
La labor de rescate no terminó allí. A pesar de que su turno había comenzado a las 10 de la noche del domingo y debía finalizar a las 8 de la mañana del lunes, el intendente Daza y los subintendentes Ronald García, Edwin López y Carlos Figueroa decidieron permanecer en el lugar. Trabajaron incansablemente hasta las 9:00 de la noche del lunes, completando una jornada de casi 24 horas continuas.
El sacrificio físico fue evidente. Hacia el final de la jornada, los policías presentaban las manos cortadas y sangrantes, uniformes rasgados y botas rotas. Daza mencionó que, en el fragor de la emergencia, entregó su chaleco y su pistola, pues la única prioridad era salvar vidas. Además, operaron bajo el riesgo constante de nuevos colapsos, escuchando cómo los escombros se movían y caían a su alrededor.
A esta tensión se sumó la angustia personal. Debido a la caída de la energía eléctrica y las fallas en las comunicaciones, los uniformados no podían saber el estado de sus propias familias. Daza, quien es oriundo del departamento de Tolima, pasó horas sin poder contactar a su esposa e hijos, una incertidumbre compartida por gran parte del equipo de respuesta en una ciudad severamente afectada.
En total, durante las 15 horas que permaneció en ese punto específico, el equipo logró rescatar a aproximadamente cinco personas con vida. Con 17 años de servicio en la institución y 12 de ellos en Cali, el intendente Daza reflexionó sobre la magnitud de la tragedia, asegurando que, aunque la policía está entrenada para enfrentar diversas situaciones críticas, nada los había preparado para la impotencia de ver un edificio totalmente desplomado y escuchar los gritos de auxilio de personas atrapadas.






