En un desenlace devastador para la ciudad de Cali, las autoridades han confirmado el hallazgo de los cuerpos sin vida de Violeta Guerrero, una niña menor de 10 años, y su abuela, Amparo Jaramillo. Ambas se encontraban atrapadas bajo los escombros de una edificación tras el potente terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el territorio colombiano el pasado 10 de agosto, dejando un rastro de destrucción y dolor en diversas regiones del país.
El trágico suceso tuvo lugar en el Conjunto Residencial Guadalupe, ubicado en el sur de la capital del Valle del Cauca. Según la información suministrada y conocida por Caracol Radio, las víctimas se encontraban en el interior del edificio en el momento en que se originó el sismo. Testigos del hecho relataron que tanto la niña como su abuela se hallaban en el pasillo de la estructura, intentando evacuar el inmueble y salir a un lugar seguro mientras el terreno se sacudía violentamente. Fue en ese preciso instante cuando una parte de la construcción cedió, desplomándose sobre ellas.
Los informes técnicos y los relatos de los familiares indican que el edificio no sufrió un colapso total, pero el daño estructural fue crítico en los niveles inferiores. Específicamente, el primer y el segundo piso de la edificación se desplomaron, cayendo directamente hacia el sótano, lo que dejó a Violeta y Amparo atrapadas bajo toneladas de concreto y material de construcción. Esta situación complicó significativamente las labores de búsqueda y extracción, obligando a los cuerpos de rescate a realizar maniobras complejas para alcanzar a las víctimas.
Durante las horas posteriores al sismo, se mantuvo una chispa de esperanza basada en los reportes de quienes trabajaban en la zona. Juan Diego Peña, familiar de las víctimas, conversó el martes 11 de agosto con el programa 6AM W, donde reveló que existía la creencia de que la menor aún se encontraba con vida. Peña señaló que tanto algunos rescatistas como personas civiles que se encontraban en el lugar aseguraban haber escuchado la voz de la niña proveniente de entre los escombros.
Ante estos indicios, la familia y los equipos de emergencia gestionaron con urgencia la llegada de maquinaria pesada y personal altamente especializado. El objetivo era determinar la mejor manera de proceder para extraer a la menor sin causar más daños estructurales que pudieran comprometer el rescate. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos coordinados y las labores de extracción realizadas por las autoridades, se confirmó que tanto Violeta como Amparo Jaramillo habían fallecido.
Este hecho ocurre en un contexto de crisis nacional. El presidente Abelardo de la Espriella ya ha confirmado la declaratoria de emergencia nacional debido a la magnitud de los daños causados por el terremoto de 7.4. Esta medida busca centralizar los esfuerzos de recuperación y brindar asistencia a las zonas más afectadas por el desastre natural ocurrido el 10 de agosto.
Como parte de las medidas de mitigación económica para los ciudadanos afectados por la catástrofe, el Gobierno Nacional ha anunciado el aplazamiento del pago de la renta. Asimismo, se ha manifestado que "no habrá más impuestos" para ciertos sectores o situaciones derivadas del sismo, aunque los detalles específicos sobre a quién aplica exactamente esta medida siguen siendo objeto de análisis y consulta pública.
La muerte de Violeta y Amparo en el Conjunto Residencial Guadalupe se suma a la lista de víctimas de este evento sísmico, evidenciando la vulnerabilidad de algunas estructuras ante movimientos telúricos de gran magnitud. Las autoridades continúan trabajando en la zona del sur de Cali para asegurar que no existan más personas atrapadas y para evaluar la estabilidad de las construcciones restantes en el sector.






