En un nuevo y alarmante episodio de violencia urbana, delincuentes perpetraron un ataque armado contra una unidad de la empresa de transporte 41 S.A., ampliamente conocida por los usuarios y ciudadanos como la Línea 41. El atentado tuvo lugar en el distrito de Villa El Salvador (VES), ubicado en la zona sur de la capital, generando un clima de zozobra entre los trabajadores del sector transporte y los residentes de la zona.
De acuerdo con la información proporcionada por fuentes policiales consultadas por RPP, el hecho ocurrió mientras el vehículo de transporte público se encontraba estacionado en su paradero final. El punto exacto del ataque fue identificado en la vía auxiliar de la avenida Mariano Pastor Sevilla, un lugar donde la unidad realizaba sus labores habituales de inicio o término de ruta. En ese preciso momento, la tranquilidad del lugar fue interrumpida por la aparición repentina de dos sujetos que se desplazaban a bordo de una motocicleta.
Los atacantes, que actuaron con total despliegue de violencia, sacaron armas de fuego y dispararon en repetidas ocasiones contra el chofer de la unidad. A pesar de la gravedad de la agresión y la cantidad de disparos efectuados, el conductor logró esquivar los proyectiles en un instante crítico, resultando ileso tras el atentado. Una vez consumado el ataque y tras comprobar que el conductor no había sido alcanzado por las balas, los sicarios emprendieron la huida del lugar.
Sin embargo, antes de retirarse de la escena, los delincuentes dejaron un mensaje físico que confirma la naturaleza extorsiva del crimen. Se trató de una nota amenazante dirigida a la administración de la empresa de transporte, en la cual los criminales exigen que la compañía se ponga en contacto con ellos. La nota advierte explícitamente que, de no restablecerse la comunicación, se llevarán a cabo nuevos atentados violentos contra la organización.
El contenido de la misiva es contundente y revela el nivel de hostilidad de los extorsionadores. En el texto se lee: “Para informales que la empresa no tiene seguridad y hace meses ha dejado de comunicarse con nosotros. Mañana, chofer que sale, chofer que se va”. Esta frase final representa una amenaza directa contra la vida de todos los conductores que operan las unidades de la empresa, sugiriendo que cualquier trabajador que inicie su jornada laboral podría convertirse en el próximo blanco de los sicarios.
Tras el reporte del ataque, agentes de la Comisaría de Pachacámac se desplazaron rápidamente hasta el lugar de los hechos. Al llegar, las fuerzas del orden establecieron un perímetro de seguridad para preservar la escena del crimen y evitar que se contaminaran las pruebas. En el área acordonada, los peritos policiales realizaron una inspección minuciosa, logrando hallar hasta cinco casquillos de bala, los cuales han sido recolectados como evidencia material para las investigaciones correspondientes.
El chofer sobreviviente fue trasladado a la dependencia policial de Pachacámac, donde tuvo que brindar su manifestación detallada sobre lo ocurrido. Su testimonio es fundamental para que las autoridades puedan trazar el perfil de los atacantes y determinar la modalidad exacta del atentado. Actualmente, las investigaciones se encuentran en marcha con el objetivo de desarticular la organización criminal que se encuentra detrás de este tiroteo y las constantes amenazas.
Este ataque no es un hecho aislado en la historia reciente de la empresa. Según datos suministrados por la Policía Nacional del Perú (PNP), la empresa de transporte 41 S.A. ha sido blanco de redes de extorsión desde el año 2025. Desde aquel periodo, los trabajadores del consorcio han sido víctimas de reiteradas amenazas y diversos ataques violentos, lo que evidencia un asedio sistemático por parte de la criminalidad organizada.
La gravedad de este último atentado ha llevado a los transportistas de la Línea 41 a un estado de alerta máxima. Ante el temor fundado de que los delincuentes cumplan sus amenazas de asesinar a los conductores que salgan a laborar, los trabajadores del consorcio se encuentran actualmente evaluando la posibilidad de suspender todas sus operaciones. La decisión final dependerá de las garantías de seguridad que puedan obtener, ya que el miedo a perder la vida ha superado la capacidad de continuar con el servicio de transporte público en el distrito.





