Colombia se encuentra sumida en una profunda tragedia tras el impacto de un sismo de magnitud 7,4 que sacudió el oeste del país, dejando un saldo provisional de más de 200 personas fallecidas. En medio de este escenario de devastación, la ciudad de Cali ha sido uno de los puntos más afectados, donde vecinos, cuerpos de bomberos, policías y militares mantienen despliegues constantes en diversas zonas para localizar a personas que aún podrían encontrarse atrapadas bajo los escombros.
En este contexto de caos y desesperación, surge la historia de Brian Osorio Zuluaga, un ciudadano que se encontraba en su lugar de trabajo en el momento en que el terremoto golpeó la región. Tras el sismo, su primera preocupación fue contactar a su abuela, y una vez intentado el enlace, emprendió el camino hacia su hogar en motocicleta. Durante su trayecto, Osorio se encontró con una escena desoladora: una unidad residencial de cinco pisos, identificada como La Torre del Limonar, había quedado parcialmente reducida a escombros.
Al detenerse en el lugar, Brian fue testigo del estado de shock en el que se encontraban los residentes. Según relató en una entrevista con CNN, las personas estaban en la calle vestidas con prendas de dormir y pijamas, mientras algunas lloraban y otras no lograban reaccionar debido al trauma del colapso. A pesar de que una mujer le advirtió sobre la peligrosidad de la zona, señalando la existencia de cables de energía sueltos y una fuga de gas, Osorio decidió no ignorar la situación y entrar en el área de derrumbe, afirmando: “Pues sea lo que Dios quiera y di un paso”.
La labor de búsqueda comenzó con gritos dirigidos hacia los restos del edificio. Tras un silencio inicial, Osorio logró escuchar la voz de una niña. Inmediatamente, alertó a los presentes gritando: “Hay una niña, hay una niña”, lo que motivó a varias personas a acercarse para colaborar en las labores de extracción. Al localizarla, descubrieron que la pequeña estaba acompañada por su tía, quien presentaba una fractura en la pierna debido a que había quedado atrapada por los escombros.
Mientras se trabajaba en la extracción de estas dos personas, Osorio solicitó silencio absoluto a los presentes. En ese instante, percibió un sonido tenue, un susurro que provenía de las profundidades de los restos. Una voz masculina respondió: “Sí, aquí estoy. Estoy con un bebé”. Tras identificar la procedencia del sonido, Brian pidió ayuda nuevamente, y un grupo de siete personas se sumó al esfuerzo para retirar el material sólido.
El rescate se complicó al encontrar una gran plancha de concreto que bloqueaba el acceso al hombre y al pequeño. Debido al riesgo de que hubiera más personas debajo, el grupo decidió que no podían arrojar la pieza hacia un lado, sino que debían levantarla con cuidado. Tras un primer intento fallido, coordinaron sus esfuerzos y, a la cuenta de tres, lograron elevar la pesada estructura.
Fue en ese momento cuando apareció la cabeza del bebé. Osorio describió que el niño se veía "moradito", una señal clara de que no estaba pudiendo respirar adecuadamente. Sin embargo, a medida que retiraban los escombros restantes, el bebé comenzó a llorar, recuperando la capacidad respiratoria. Una vez rescatado, Osorio recibió al pequeño y lo entregó a un oficial de policía, quien procedió a trasladarlo urgentemente a una ambulancia. Posteriormente, los bomberos se encargaron de rescatar al hombre que había permanecido atrapado junto al bebé.
Horas después, Brian regresó al sitio del colapso. Entre el polvo y los restos, observó ropa, zapatos y un peluche, imágenes que lo llevaron a reflexionar sobre las personas que podrían seguir desaparecidas. A pesar de la satisfacción del rescate, Osorio manifestó que no ha podido volver a comunicarse con el hombre que acompañaba al bebé y desconoce su estado de salud actual, aunque mantiene la esperanza de que ambos se encuentren bien.
Para Osorio, este rescate fue el resultado de un esfuerzo colectivo, reconociendo que mover la plancha de concreto habría sido imposible sin el apoyo de los voluntarios. El ciudadano enfatizó que su mayor aporte fue tomar la iniciativa rápidamente, subrayando que en situaciones de desastre es fundamental actuar y no quedarse quieto, pues la respuesta de una sola persona puede motivar a los demás a sumarse para salvar vidas.






