El presidente de River Plate, Stefano Di Carlo, confirmó este martes la concreción del traspaso del mediocampista colombiano Kevin Castaño al Atlético Mineiro de Brasil. La operación se ha cerrado en una cifra de 5 millones de dólares por el 50% de los derechos económicos del jugador. Según detalló el mandatario, la modalidad de la transferencia incluye un préstamo con una posterior obligación de compra por la mitad de los derechos del futbolista, quien se posiciona como uno de los fichajes más caros en la historia de la institución de Núñez.
La salida de Castaño es el movimiento más destacado de un proceso de reestructuración del plantel que el club viene llevando adelante. Durante su intervención, Di Carlo aprovechó para actualizar la situación de otros futbolistas que no formarán parte del equipo en el futuro inmediato. En relación con los defensores que se encontraban cedidos, el presidente señaló que el club permanece a la espera de que tanto Viña como Páez definan sus caminos junto a sus respectivos clubes de origen.
Asimismo, el dirigente se refirió a la situación de aquellos futbolistas que han sido apartados del grupo principal. Si bien aseguró que existen conversaciones avanzadas con diversos clubes interesados en sumar a estos jugadores, evitó revelar nombres específicos para resguardar la confidencialidad de los procesos. Di Carlo enfatizó que, por respeto a las partes involucradas, no puede brindar detalles sobre negociaciones privadas, aunque adelantó que estas definiciones se producirán en los próximos días.
El presidente de la entidad defendió la magnitud y el enfoque del recambio efectuado por la dirigencia durante el presente mercado de pases. Explicó que la institución se encontró en el mes de febrero ante la necesidad de realizar un cambio de entrenador, situación que coincidió con la disputa de una final de campeonato. Ante este escenario, Di Carlo afirmó que la dirigencia se enfrentó a dos caminos posibles: uno era anclarse en el resultado de dicha final y limitarse a realizar correcciones menores en el plantel, o bien intervenir de manera contundente en el mercado de transferencias. La decisión final fue optar por una intervención fuerte.
Sobre el diagnóstico que impulsó esta apuesta agresiva, el mandatario expresó que existía la sensación de que el equipo no jugaba de la manera en que los hinchas sentían que River debía hacerlo. El objetivo principal fue romper con esa dinámica y construir una plantilla que representara la identidad del club. Para lograrlo, se implementó un Mercado de Pases agresivo con la finalidad de edificar una base sólida que permitiera ordenar el proyecto deportivo, buscando dar un salto cualitativo en términos de nivel y jerarquía.
Consciente de que esta política de inversiones ha generado cuestionamientos externos, Di Carlo reafirmó su postura basándose en la solidez económica del club. El presidente describió la gestión actual como haber realizado "tres Mercados de Pases en uno", reconociendo que, al tomar decisiones activas, existe la posibilidad de cometer errores. No obstante, sostuvo que el hecho de poder equivocarse no debe ser un motivo para dejar de actuar o limitarse a observar el momento sin intervenir.
Finalmente, el presidente aclaró el estado actual de la ventana de transferencias. Aunque manifestó que, desde la perspectiva interna de River, la etapa principal de incorporaciones ya ha terminado, recordó que cronológicamente todavía quedan 20 días antes del cierre definitivo del libro de pases de la liga argentina. En este sentido, subrayó que el club ha operado de la mejor manera posible dentro de ese contexto. La partida de Kevin Castaño marca el punto más resonante de esta limpieza del plantel, pero se anticipa que las definiciones pendientes de Viña, Páez y los jugadores apartados podrían derivar en nuevas bajas antes de que finalice el periodo de transferencias.






