Un fuerte movimiento telúrico sacudió el territorio colombiano el pasado 10 de agosto de 2026, generando una situación de emergencia en el departamento del Chocó. El sismo, que alcanzó una magnitud de 7,4 y se registró a una profundidad de 103 kilómetros, tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar. El evento ocurrió exactamente a las 07:34 horas, provocando graves daños estructurales y dejando un saldo lamentable de víctimas humanas.
En cuanto al balance de losses humanas, la información reportada presenta variaciones según la fuente. Mientras que algunos reportes indican que el terremoto ha dejado al menos 132 personas fallecidas, el Gobierno de Colombia ha informado oficialmente, hasta el momento, una cifra de 111 fallecidos. Además de las muertes, se ha reportado la presencia de heridos y la necesidad de realizar labores de búsqueda y rescate entre los escombros para localizar vidas y bienes.
Ante la alarma generada y el impacto del desastre, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) salió al paso para responder a las inquietudes más frecuentes de la comunidad. Una de las principales dudas surgió debido a que se difundieron reportes con magnitudes diferentes a lo largo de la jornada. Al respecto, el SGC aclaró que no se trató de varios sismos, sino de un único evento principal. La entidad explicó que es un procedimiento habitual emitir primero datos preliminares para alertar con rapidez a la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), y que posteriormente, tras una revisión técnica exhaustiva de la información recolectada por las estaciones de monitoreo, se publican los boletines actualizados. En este caso, la magnitud final se estableció en 7,4.
Respecto a la actividad posterior al evento principal, el SGC informó que, hasta las 18:30 del lunes, se habían registrado 47 réplicas asociadas al sismo. De estos movimientos secundarios, el más fuerte alcanzó una magnitud de 4,8. La institución recordó a la ciudadanía que las réplicas son movimientos de menor intensidad que ocurren en la misma región mientras las zonas aledañas al área de ruptura buscan estabilizarse, un proceso que puede extenderse durante días, semanas o incluso meses.
En un punto fundamental sobre la prevención, la entidad enfatizó que actualmente no existe ningún método comprobado científicamente que permita predecir la ocurrencia de un sismo en un lugar específico, ni determinar su magnitud. Asimismo, señalaron que, incluso si fuera posible localizar el punto de origen, no se podrían determinar con exactitud los efectos que el movimiento tendría sobre la superficie.
Para realizar este seguimiento, Colombia cuenta con la Red Sismológica Nacional, la cual está integrada por más de 200 estaciones distribuidas en todo el territorio nacional, permitiendo un monitoreo permanente de la actividad tectónica. Según el SGC, la región es sísmicamente muy activa debido a la interacción constante de las placas tectónicas de Nazca, Sudamericana y Caribe.
Sobre la frecuencia de estos eventos, el SGC señaló que se registran, en promedio, cerca de 2.500 sismos al mes en el país. La gran mayoría de estos son imperceptibles para la población y solo son detectados por los sismógrafos. La entidad descartó que haya un incremento real en la cantidad de sismos, sugiriendo que la percepción de mayor frecuencia se debe a que ahora existen más herramientas tecnológicas para su detección y divulgación inmediata.
Finalmente, el Servicio Geológico Colombiano desmintió cualquier vínculo entre este terremoto y el sismo ocurrido en Venezuela el pasado 24 de junio. Explicaron que se trata de dinámicas tectónicas totalmente distintas: mientras que el evento en Venezuela fue más superficial y asociado a un movimiento lateral entre las placas Caribe y Sudamericana, el sismo en el Chocó fue resultado de la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, a una profundidad de 103 kilómetros.
De igual manera, se descartó cualquier relación entre el movimiento telúrico y la actividad del volcán Puracé. A pesar de que el coloso se mantiene en alerta naranja, el SGC precisó que el sismo no generó cambios en su comportamiento ni emisiones de ceniza, comprometiéndose a informar cualquier variación futura en su actividad.






