Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió las regiones centro y oeste de Colombia este lunes, provocando una emergencia a gran escala que ha dejado, hasta el momento, un saldo de al menos 111 personas fallecidas. Ante la gravedad de la situación y el colapso de diversas infraestructuras, el Gobierno colombiano ha coordinado una respuesta inmediata, destacando el despliegue operativo del Ejército Nacional para las labores de búsqueda y salvamento de personas que podrían encontrarse atrapadas bajo los escombros de los edificios afectados.
El Ejército colombiano informó a través de un comunicado oficial que ha movilizado a más de 180 rescatistas especializados para intervenir en las zonas más críticas del país. Este contingente está organizado estructuralmente en cinco pelotones, cada uno compuesto por 36 integrantes. La movilización de estas tropas se está ejecutando desde las bases militares ubicadas en Bogotá y Tolemaida, asegurando que el personal sea trasladado hacia las áreas priorizadas siguiendo estrictamente los reportes de afectaciones y los requerimientos emitidos por las autoridades locales y los organismos de socorro.
La distribución estratégica de estos cinco pelotones responde a la geografía del impacto del sismo. Tres de los pelotones han sido destinados específicamente a la zona cafetera del país, identificada como una de las regiones más afectadas por el movimiento telúrico. Por otro lado, un pelotón ha sido enviado al departamento del Chocó, lugar donde se localizó el epicentro del sismo en la región pacífica. El quinto pelotón ha sido desplegado en Cali, la capital del departamento del Valle del Cauca, ciudad que presenta un balance crítico con al menos 15 personas fallecidas y 380 heridos.
Para optimizar las probabilidades de éxito en la localización de sobrevivientes, la institución militar ha dotado a los equipos de rescate con tecnología avanzada y herramientas especializadas. El equipamiento incluye el uso de drones y cámaras térmicas, que permiten el monitoreo aéreo y la detección de calor humano en zonas de difícil acceso. Asimismo, se han desplegado sensores de movimiento, trípodes, camillas, canastillas y diversas herramientas diseñadas específicamente para la remoción de escombros, permitiendo que el personal pueda trabajar en la liberación de víctimas atrapadas en las estructuras colapsadas.
En cuanto a los detalles técnicos del evento sísmico, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) determinó que el terremoto tuvo una magnitud de 7,4. El fenómeno ocurrió a las 07:34 hora local (12:34 GMT) y tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, ubicado en el departamento del Chocó. Según los datos técnicos proporcionados por el SGC, el sismo se originó a una profundidad de 103 kilómetros, una característica que contribuyó a que los daños se extendieran por buena parte del centro y occidente del territorio nacional.
El balance general de los daños fue presentado por el presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, en su primera declaración pública tras el desastre, emitida desde la ciudad de Bogotá. El mandatario confirmó que la cifra de víctimas mortales asciende a 111 personas, mientras que se contabilizan 87 heridos. En lo que respecta a la infraestructura, el reporte oficial indica que 1.575 viviendas resultaron dañadas, 37 de ellas fueron completamente destruidas y un total de 61 edificios colapsaron totalmente.
Las operaciones de búsqueda y rescate continúan activas en los puntos críticos, donde el Ejército, en conjunto con los organismos de socorro, trabaja para reducir la cifra de desaparecidos y atender la emergencia habitacional provocada por la destrucción de viviendas y edificios. La prioridad actual se mantiene en la zona cafetera, el Chocó y Cali, donde la magnitud de los daños estructurales requiere una intervención técnica y coordinada para garantizar la seguridad de los sobrevivientes y rescatistas.






