Un devastador sismo de magnitud 7,4 sacudió este lunes una amplia región de Colombia, afectando principalmente los distritos de Pereira, Manizales, Buenaventura y Cali. El movimiento telúrico fue percibido en diversas ciudades del centro y suroeste del país, incluida la capital, Bogotá, donde la activación de alarmas obligó a los residentes de edificios y conjuntos residenciales a evacuar sus hogares de manera preventiva.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo el pasado viernes, confirmó que el balance provisional de la tragedia asciende a 111 personas fallecidas y heridos de gravedad. En su primer discurso público tras reunirse con el Comando Unificado de Emergencias, el mandatario detalló que el desastre ha provocado el derrumbe de 60 edificios, con múltiples personas atrapadas entre los escombros. Asimismo, reportó que más de 1.575 viviendas resultaron afectadas y 18 centros de salud sufrieron averías significativas.
Ante la magnitud de los daños, el gobierno colombiano se prepara para declarar una emergencia nacional en todo el territorio. Esta medida administrativa permitirá el traslado inmediato de recursos financieros y logísticos hacia las zonas más golpeadas por el sismo, el cual ha sido calificado por las autoridades locales como el terremoto más fuerte de la última década.
La mayor concentración de víctimas fatales se ha registrado en los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca. En Cali, la gobernadora Dilian Francisca Toro informó que una sección del Hospital Universitario de Cali colapsó, dejando a al menos cinco pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) atrapados bajo los escombros. Por su parte, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, reportó 30 estructuras colapsadas y solicitó el apoyo de rescatistas de otras ciudades mientras la comunidad civil colaboraba con los socorristas en la remoción de escombros.
La situación en Risaralda es igualmente alarmante. El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, calificó el escenario como "crítico", reportando 18 muertes en su municipio y señalando que las comunicaciones han colapsado. El gobernador del departamento, Juan Diego Patiño, precisó que en los tres municipios del área metropolitana ya se contabilizan 40 fallecidos. Mientras tanto, en Manizales, el alcalde Jorge Eduardo Rojas informó sobre tres personas muertas y daños graves en edificaciones, mientras que en Buenaventura se lamentó el fallecimiento de una persona.
En cuanto a los datos técnicos, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) alertó inicialmente sobre una magnitud de 6,7. No obstante, tras la información suministrada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el SGC confirmó que la magnitud real fue de 7,4, con una profundidad de 96 kilómetros. El epicentro se localizó cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, específicamente a 20 kilómetros de dicha población.
La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, alertó a través de redes sociales sobre daños graves en Quibdó y expresó su preocupación por las réplicas. De hecho, el SGC registró posteriormente dos réplicas: una de magnitud 4,6 en Nóvita y otra de 4,8 en San José del Palmar.
El presidente De la Espriella anunció que ha asumido directamente el liderazgo de la emergencia, ordenando la instalación de un Puesto de Mando Unificado y solicitando un informe detallado a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El mandatario aseguró que viajará a Pereira para supervisar la respuesta gubernamental y acompañar a los afectados, afirmando que "el Estado está presente y actuando".
A nivel internacional, la tragedia ha generado una ola de solidaridad. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ofreció todo el apoyo necesario y mantiene contacto con su embajada en Colombia. Desde El Salvador, el presidente Nayib Bukele puso a disposición equipos de rescate, personal médico e insumos. Asimismo, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, informó que la administración del presidente Donald Trump monitorea la situación y está preparada para respaldar al gobierno de De la Espriella.
En contraste, el expresidente Gustavo Petro, quien dejó el Palacio de Nariño hace tres días, se limitó a publicar un breve mensaje en sus redes sociales cuestionando: “La tierra grita y ¿quién escucha sus mensajes?”.





