Un potente sismo de magnitud 7,4 golpeó el oeste de Colombia este lunes, provocando una tragedia humana y material de gran escala. Según los datos proporcionados por el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS), el movimiento telúrico fue sentido en diversas ciudades del territorio nacional, dejando un saldo preliminar de decenas de víctimas fatales y cientos de personas heridas.
Hasta la noche del lunes, el balance oficial reportado por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales indica que al menos 132 personas han perdido la vida y otras 570 resultaron heridas. Esta organización informó que los datos fueron coordinados tras una reunión con el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, con el objetivo de organizar la respuesta inmediata ante la emergencia.
La ciudad de Pereira, capital del departamento de Risaralda, ha sido una de las zonas más golpeadas por el desastre, concentrando 60 de los fallecimientos reportados hasta el momento. La magnitud de la crisis ha llevado a que cinco ciudades capitales del país sean declaradas en alerta roja. Asimismo, la infraestructura de transporte aéreo se vio severamente afectada, con la suspensión de operaciones en siete aeropuertos del país.
En cuanto a los daños materiales, el presidente De la Espriella detalló que el sismo dejó 1.575 viviendas averiadas y 37 estructuras completamente destruidas. La gravedad del impacto se refleja también en la infraestructura urbana, con un reporte de 61 edificios colapsados en diversas zonas.
Ante la gravedad de la situación, el Gobierno de Colombia declaró formalmente el estado de desastre nacional. Esta medida permitió la activación de un plan de emergencia integral diseñado para coordinar las labores de búsqueda y rescate de sobrevivientes atrapados bajo los escombros. De la Espriella subrayó que la comunidad internacional ha reaccionado con prontitud, asegurando que los aliados globales del país han manifestado su voluntad de brindar la ayuda necesaria.
La situación en Cali es particularmente crítica. Funcionarios locales informaron que varios pacientes permanecen atrapados bajo los restos de un hospital que sufrió un derrumbe parcial. A pesar de la complejidad de las labores, el Gobierno confirmó que al menos cuatro personas han logrado ser rescatadas exitosamente de entre los escombros. Debido a la inestabilidad social posterior al evento, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, decretó un toque de queda desde las 8 p.m. del lunes hasta las 6 a.m. del martes, con el fin de evitar posibles saqueos. Para reforzar la seguridad, se ordenó el despliegue de militares y patrullajes conjuntos entre la Policía y el Ejército en puntos estratégicos de la ciudad.
En Bogotá, la capital, la población evacuó masivamente los edificios tras sonar las alarmas preventivas. El alcalde Carlos Galán informó a través de la red social X que, aunque se registraron algunas grietas en edificaciones, no hay reportes de daños estructurales graves ni afectaciones mayores. Para apoyar a las zonas más damnificadas, Galán anunció la habilitación de seis centros de acopio destinados a recibir donaciones para las ciudades de Pereira, Manizales, Cali y Quibdó.
Otros daños significativos se reportaron en Manizales, donde una de las torres de la catedral sufrió daños graves, quedando apoyada sobre la estructura central de la iglesia. En Pereira, el aeropuerto internacional Matecaña registró el desprendimiento de una parte del techo en el área de tránsito de pasajeros.
Desde el punto de vista técnico, el USGS ubicó el epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, a una profundidad de 110 kilómetros y a unos 240 kilómetros al oeste de Bogotá. El evento ocurrió a las 7:34 a.m. hora local. Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano, señaló que este ha sido el temblor de mayor magnitud registrado en el país en la última década.
Respecto a las alertas costeras, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), basándose en reportes de la Autoridad Marítima Colombiana, aclaró que no existe amenaza de tsunami para la costa del Pacífico. Mientras tanto, en Medellín, el alcalde reportó haber sentido un fuerte temblor y confirmó que las autoridades continúan en el proceso de verificación de posibles daños en la ciudad.
El impacto del sismo trascendió las fronteras colombianas. En Ecuador, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos informó que el movimiento fue sentido de manera moderada en Pichincha e Imbabura, y de forma leve en Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas, Esmeraldas y Guayas. Por su parte, en Panamá, el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá reportó vibraciones en la zona fronteriza que persistieron entre 40 segundos y un minuto.






