Juliana Awada ha encontrado en la serenidad de Villa La Angostura un espacio de retiro y sanación personal tras el cierre de su etapa matrimonial con Mauricio Macri. La empresaria ha revelado recientemente diversos rincones de una propiedad que ahora permanece bajo su titularidad, dejando al descubierto una vivienda concebida meticulosamente para integrarse en el paisaje, priorizando la discreción, la sobriedad decorativa y un vínculo ininterrumpido con el entorno natural de la Patagonia.
Lejos de seguir los cánones del lujo convencional que suelen caracterizar a las residencias de descanso de figuras públicas, la casa de Awada propone una filosofía de vida basada en la simplicidad y el silencio. El diseño arquitectónico se centra en la creación de ambientes amplios donde la madera es el elemento dominante, permitiendo que las vistas abiertas hacia el bosque generen una atmósfera de calidez y refugio. En este entorno, la ex primera dama ha logrado establecer un perímetro de privacidad que le permite alejarse de la exposición mediática y reencontrarse con sus actividades y pasiones personales.
Uno de los pilares fundamentales del proyecto fue la preservación absoluta del ecosistema. Desde el inicio, Juliana Awada impuso una condición innegociable para la ejecución de la obra: ningún árbol debía ser removido durante el proceso de construcción. Esta premisa arquitectónica obligó a que la vivienda se adaptara estrictamente a las particularidades y relieves del terreno, invirtiendo la lógica tradicional de modificar la naturaleza para acomodar los planos. Además, dada la ubicación de la propiedad en una zona de Río Negro donde el bosque nativo goza de protección especial, el proyecto debió superar con éxito un exhaustivo estudio de impacto ambiental para garantizar que la construcción no alterara la biodiversidad local.
Para materializar esta visión, Awada contó con un equipo de profesionales cercanos y especializados. El diseño de los interiores fue desarrollado en conjunto con su amiga, la interiorista Daniela Galitó. Por otro lado, la armonización del espacio exterior fue responsabilidad de las paisajistas Martina Barzi y Josefina Casares, quienes fueron discípulas del prestigioso especialista británico John Brookes. El objetivo compartido por el equipo fue asegurar que tanto la estructura arquitectónica como el jardín mantuvieran una relación orgánica y equilibrada con el escenario patagónico.
Desde el exterior, la propiedad destaca por una estética de clara inspiración nórdica. La fachada está revestida con paneles de fibrocemento en color negro, una elección cromática estratégica diseñada para que la estructura se confunda visualmente con los troncos de los árboles y pase inadvertida dentro del bosque. Asimismo, la casa incorpora soluciones sostenibles, como techos diseñados específicamente para la recolección de agua de lluvia, recurso que es reutilizado posteriormente para el riego de las áreas verdes, reduciendo así el impacto ambiental cotidiano de la residencia.
La búsqueda de intimidad se vuelve aún más evidente al ingresar a la vivienda. Los espacios interiores están revestidos con madera de roble de Eslavonia, aportando una textura natural y acogedora. En un gesto de despojo y minimalismo, la decoración prescinde de cuadros o elementos puramente ornamentales. En su lugar, Awada ha optado por integrar piezas artesanales provenientes del norte argentino, destacándose lámparas de barro y tejidos realizados a mano. Estos elementos no solo aportan identidad y calidez a los ambientes, sino que lo hacen sin recargar los espacios, manteniendo la premisa de sencillez.
Finalmente, el vínculo de la empresaria con la naturaleza se manifiesta con plenitud en el exterior, donde dispone de una huerta y un invernadero. Este sector es, quizás, el más representativo de su rutina actual, ya que se encarga personalmente de su cuidado durante todo el año. Tras el final de su relación con Mauricio Macri, esta propiedad en Villa La Angostura ha adquirido un significado profundo, transformándose en un espacio propio, diseñado estrictamente según sus gustos y alejado del ruido externo.




