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Huracán rompe racha de 25 años y vence a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro

El Globo rompió una racha de 25 años sin triunfos en el Bidegain; el Ciclón sufrió la expulsión de su arquero, Orlando Gill - LA NACION

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Huracán rompe racha de 25 años y vence a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro

En un encuentro marcado por la alta tensión y un desarrollo futbolístico limitado, Huracán logró un resultado contundente al vencer 2-0 a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. El triunfo no solo representa tres puntos fundamentales en la cuarta fecha del Torneo Clausura 2026, sino que significa el fin de una sequía de 25 años sin victorias para el conjunto de Parque Patricios en el estadio Pedro Bidegain.

El partido se desarrolló bajo un clima hostil, donde la disciplina táctica del equipo dirigido por Diego Martínez se impuso sobre la falta de ideas del Ciclón. Huracán mantuvo un orden riguroso, jugando la mayor parte del tiempo lejos de su propio arco y controlando los tiempos del encuentro. A pesar de que San Lorenzo intentó tomar la iniciativa en los instantes iniciales, con una oportunidad clara de Rodrigo Auzmendi que fue bien resuelta por el arquero Hernán Galíndez, el Globo mantuvo la calma y golpeó en los momentos precisos.

El protagonista absoluto de la jornada fue el ecuatoriano Jordy Caicedo, quien volvió a ser el verdugo de San Lorenzo, tal como lo había sido en el último derbi disputado en Parque Patricios. El primer gol llegó justo antes del cierre de la primera mitad; tras un cabezazo de Juan Bisanz, el arquero local Orlando Gill realizó un rechazo insuficiente que dejó la pelota larga, permitiendo que Caicedo capitalizara el rebote para marcar el 1-0.

El arranque del segundo tiempo mantuvo la tendencia y trajo consigo el segundo tanto. Tras un pase preciso en cortada de Facundo Kalinger, Caicedo definió de primera con una gran mediavuelta, enviando el balón pegado al palo derecho. Sin embargo, lo más polémico ocurrió durante el festejo: el delantero saltó los carteles publicitarios y se plantó frente a la popular local realizando el gesto del "Topo Gigio". Esta provocación desató un tumulto entre los jugadores y los hinchas azulgranas. En medio de la confusión, el arquero Orlando Gill fue expulsado tras propinarle un cabezazo a Lucas Blondel, dejando a San Lorenzo con diez hombres y complicando aún más su panorama.

A partir de la expulsión, el equipo de Néstor Gorosito, que ya atravesaba una crisis deportiva habiendo ganado un solo partido bajo su mando, se mostró incapaz de reaccionar. A pesar de los intentos de empuje y el ingreso de Teo Rodríguez Pagano, el Ciclón no encontró caminos para lastimar a Galíndez. Por el contrario, Huracán aprovechó los espacios dejados por el rival para generar contragolpes peligrosos, destacándose Juan Bisanz, quien tuvo tres ocasiones claras para ampliar la ventaja, incluyendo un remate desde 30 metros que estrelló la pelota en el travesaño.

El aspecto histórico del encuentro resalta la magnitud del resultado. Huracán no ganaba en el Bajo Flores desde hace un cuarto de siglo; su última victoria previa contra San Lorenzo había sido en 2009, aunque aquel partido se disputó en la cancha de Boca Juniors y tuvo como figura a Emanuel Villa. En el balance general de 192 clásicos, San Lorenzo mantiene la ventaja con 87 triunfos frente a los 49 de Huracán, pero la tendencia reciente favorece ampliamente al Globo, que ha ganado la mayoría de los últimos 16 enfrentamientos.

El encuentro, arbitrado por Darío Herrera, también tuvo momentos de fricción reglamentaria. Se produjo una controversia cuando el juez obligó a un jugador de San Lorenzo a abandonar el campo durante 60 segundos tras una caída, aplicando las nuevas reglas del fútbol, aunque luego cometió un error conceptual al no repetir el procedimiento con Alexis Cuello.

Al finalizar el partido, el público azulgrana despidió a su equipo entre insultos y reproches, evidenciando la insatisfacción con el presente del club. Por su parte, Diego Martínez decidió retirar a Caicedo en el tramo final para evitar que el delantero, ya amonestado por su festejo, fuera blanco de más agresiones. Con la entrada de Ignacio Pussetto, Huracán manejó el trámite hasta el final, sellando una tarde inolvidable que rompió una maldición histórica en el estadio del Ciclón.

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