River Plate atraviesa uno de los periodos más críticos y delicados de los últimos tiempos. Este sábado, el equipo dirigido por Eduardo Coudet volvió a sumar un resultado adverso al caer derrotado por 1-0 ante Tigre, en un encuentro disputado en el estadio José Dellagiovanna, ubicado en Victoria. Este nuevo tropiezo no representa simplemente una derrota más, sino que profundiza una crisis deportiva que ya genera una preocupación creciente en Núñez.
El desarrollo del encuentro fue cerrado y estuvo marcado por la escasez de situaciones claras de peligro en ambas áreas. A pesar de que el conjunto Millonario intentó asumir el protagonismo del juego y manejar los tiempos del partido, volvió a evidenciar enormes dificultades para generar peligro real cerca del arco defendido por el portero Felipe Zenobio. La falta de ideas y la imprecisión en la creación de juego fueron las constantes de un equipo que no encontró la llave para abrir la defensa rival.
Tigre, por su parte, mantuvo una postura expectante, esperando la oportunidad propicia para golpear. Esa oportunidad llegó en el tramo final del compromiso. A los 33 minutos del segundo tiempo, Ignacio Russo apareció para marcar el único gol del partido, desatando el festejo inmediato del público local y dejando a River nuevamente contra las cuerdas. Tras el gol, el equipo del "Chacho" Coudet buscó una reacción inmediata en los minutos restantes, pero volvió a carecer de claridad en los metros finales. El guardameta Zenobio prácticamente no tuvo intervenciones determinantes debido a la inofensividad del ataque visitante, y River terminó el encuentro con las manos vacías una vez más.
Esta derrota ante el "Matador" pone de relieve una racha inédita, tanto por su duración como por la alarmante falta de efectividad ofensiva. El conjunto de Eduardo Coudet acumula ahora cuatro partidos disputados en el Torneo Clausura, cuatro derrotas sufridas y cero goles convertidos. Lo más llamativo es la similitud en los marcadores, ya que todas las caídas fueron por la mínima diferencia: 1-0 ante Barracas Central, 1-0 frente a Gimnasia de La Plata, 1-0 contra Rosario Central y, finalmente, el 1-0 ante Tigre.
Con estos resultados, River Plate se posiciona como el único equipo de todo el campeonato que todavía no ha logrado marcar un gol en su arco contrario y permanece sin sumar puntos después de las primeras cuatro fechas. A este panorama negativo en el torneo local se le suma la reciente eliminación en la Copa Argentina, donde el equipo cayó frente a Aldosivi con un resultado de 3-1.
Si se analiza la trayectoria reciente, la sequía de victorias es preocupante. El último triunfo de River en el ámbito doméstico se remonta al pasado 16 de mayo, cuando venció 1-0 a Rosario Central en el marco de las semifinales del Torneo Apertura. Desde aquel día, el equipo no ha vuelto a ganar un partido oficial a nivel local. Esta situación se refleja crudamente en la tabla de posiciones, donde el Millonario quedó relegado al fondo de su grupo, sin puntos y con una diferencia de gol que evidencia la gravedad del momento actual.
La crisis resulta aún más desconcertante debido a los movimientos realizados durante el mercado de pases. River Plate incorporó nombres de peso y jugadores con trayectoria internacional, destacándose las llegadas de Ángel Correa y Nicolás Otamendi. Sin embargo, a pesar de estas inversiones y la calidad individual de los nuevos refuerzos, el equipo todavía no ha conseguido encontrar respuestas futbolísticas colectivas ni una identidad de juego clara.
Al finalizar el encuentro, Nicolás Otamendi tomó la palabra para analizar lo sucedido. El defensor cuestionó el desempeño arbitral de Luis Lobo Medina, aunque reconoció abiertamente el mal momento que atraviesa el plantel. Otamendi sostuvo que, ante la adversidad, River debe mantenerse unido para intentar revertir la situación actual.
Mientras tanto, la figura de Eduardo Coudet ha quedado nuevamente en el centro de las críticas. La incapacidad para generar juego ofensivo, la racha de derrotas consecutivas y la falta total de gol han alimentado el malestar generalizado entre los hinchas, quienes ven con preocupación el desempeño de un equipo que no logra salir del fondo de la zona.





