Panamá enfrenta un escenario sanitario complejo en lo que va del año 2026, con un saldo de 58 defunciones atribuidas a la influenza. De acuerdo con la información oficial suministrada por el Ministerio de Salud (Minsa), un dato alarmante destaca en el análisis de los casos: ninguna de las personas que perdieron la vida había recibido la dosis de la vacuna correspondiente a la temporada actual de vacunación. Esta revelación surge del informe epidemiológico de la semana 28, el cual abarca el periodo comprendido entre el 12 y el 18 de julio.
El incremento en la cifra total de fallecidos se debe a la notificación de una nueva defunción ocurrida durante la semana 28, sumada a la actualización de un caso previamente registrado en la semana 24. Estos ajustes técnicos y clínicos elevaron el conteo acumulado a 58 víctimas mortales por esta enfermedad respiratoria en el territorio nacional.
El análisis demográfico de las víctimas revela patrones claros sobre quiénes son los más vulnerables ante la enfermedad. El Minsa detalla que el 56,9% de los fallecidos eran hombres. Sin embargo, el factor determinante parece ser la edad. El grupo de personas de 65 años o más concentró la mayor parte de las muertes, representando el 60,3% del total. En el otro extremo del espectro etario, los menores de un año también mostraron una vulnerabilidad significativa, concentrando el 11,1% de las defunciones.
Uno de los puntos más críticos del informe es la relación directa entre la falta de inmunización y la mortalidad. Las autoridades sanitarias enfatizaron que el 100% de los fallecidos no contaba con la vacuna de la temporada actual. Además, el historial de vacunación previo también muestra deficiencias, ya que el 82% de estas personas tampoco se habían vacunado durante la temporada de 2025, lo que sugiere una falta de adherencia recurrente a las campañas de prevención anuales.
A la ausencia de la vacuna se suma la presencia de condiciones de salud preexistentes. El informe señala que el 82% de los fallecidos presentaba diversos factores de riesgo. Entre las condiciones más recurrentes se encuentran la edad avanzada y la presencia de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y renales. Estos factores, combinados con la falta de protección inmunológica, incrementan drásticamente las probabilidades de desarrollar complicaciones graves que pueden derivar en el fallecimiento del paciente.
El panorama general de las enfermedades respiratorias en Panamá sigue siendo motivo de atención para el Ministerio de Salud. Durante la semana 28, se contabilizaron 811 casos de síndrome gripal, lo que eleva la cifra acumulada a 24.372 casos en lo que va de 2026. Este volumen de casos indica una circulación activa y considerable de virus respiratorios en la población panameña.
Paralelamente, el Minsa monitorea las infecciones respiratorias agudas graves, conocidas como IRAG. En la semana 28 se notificaron 498 nuevos casos de este tipo, alcanzando un acumulado anual de 10.619 casos. A diferencia del síndrome gripal, las IRAG representan cuadros clínicos más severos que requieren una atención médica más intensiva y especializada.
Ante estos datos, las autoridades sanitarias han reiterado el llamado urgente a la ciudadanía para mantener las medidas de prevención. El Minsa insta a la población, especialmente a aquellos que integran los grupos de mayor riesgo, a acudir a los centros de vacunación disponibles. La evidencia presentada en el informe epidemiológico refuerza la importancia de la vacunación como la herramienta principal para evitar complicaciones graves y reducir la tasa de mortalidad asociada a la influenza en el país.




