ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · sábado, 24 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

Aumento de casos de Candida auris en centros de salud de EE. UU. genera alerta sanitaria

Los casos de Candida auris, un hongo presente en centros de atención médica, están aumentando rápidamente este año en EE.UU., según los CDC.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Aumento de casos de Candida auris en centros de salud de EE. UU. genera alerta sanitaria

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han informado sobre un incremento rápido en los casos de Candida auris, un hongo que se propaga principalmente en centros de atención médica. De acuerdo con los datos proporcionados por la agencia, hasta el 25 de julio de este año se habían notificado 3.437 casos clínicos distribuidos en 27 estados. Para poner esta cifra en perspectiva, durante la totalidad del año pasado, la agencia registró un total de 4.290 casos clínicos.

La Candida auris es una levadura, un tipo específico de hongo, que representa una preocupación significativa, especialmente para las personas que se encuentran hospitalizadas. Desde que fue detectada por primera vez en Estados Unidos en 2016, el número total de casos clínicos ha mantenido una tendencia ascendente. Aunque los CDC señalan que el ritmo de propagación se ha ralentizado en los últimos años, el patógeno sigue siendo considerado una “amenaza crítica para la salud pública”.

El Dr. Graham Snyder, director médico de prevención de infecciones y epidemiología hospitalaria del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, explica que este hongo se propaga a través del contacto con personas y objetos contaminados. Una de las características más preocupantes de la C. auris es su capacidad para persistir en entornos sanitarios, como residencias de ancianos y hospitales, debido a que puede resistir la acción de ciertos productos de limpieza. El Dr. Snyder enfatizó que, a diferencia de otros gérmenes, este patógeno tiene una gran capacidad de permanencia en el entorno, lo que obliga a las instituciones a prestar una atención especial a los procesos de desinfección y limpieza cuando se identifica un paciente infectado.

A nivel global, el primer caso de Candida auris se detectó en Japón en 2009, antes de llegar a territorio estadounidense en 2016. Los CDC califican actualmente a este hongo como una “amenaza urgente”, fundamentando esta clasificación en su frecuente multirresistencia a los fármacos. Esto implica que existen cepas capaces de resistir las tres clases de medicamentos antimicóticos que se utilizan habitualmente para tratar las infecciones fúngicas.

Sobre la interacción del hongo con el ser humano, el Dr. Scott Roberts, profesor asociado de prevención de infecciones en la Universidad de Yale, detalla que existen dos formas de presencia del patógeno. La primera es la colonización, en la cual el hongo se asienta en la piel de la persona, siendo generalmente asintomática. La segunda es la infección, que ocurre cuando el microorganismo logra penetrar en el cuerpo a través de una lesión cutánea. Para detectar la presencia de C. auris, se pueden realizar frotis en la zona de la ingle o de la axila.

El Dr. Roberts advierte que la mayoría de las infecciones graves ocurren cuando el hongo accede al torrente sanguíneo. Esto sucede frecuentemente en pacientes cuyo sistema inmunitario no funciona correctamente, lo que impide que el organismo combata el microorganismo y derive en una infección grave.

Por otro lado, el Dr. Nitipong Permpalung, director de investigación en micología de la Universidad Johns Hopkins, sugiere que el aumento en las cifras podría deberse, en parte, a una mejora en la capacidad de diagnóstico. Según Permpalung, ha crecido el número de pruebas de detección que permiten diferenciar entre una persona colonizada y una que presenta una infección activa. El experto subrayó la importancia de distinguir entre una prueba de detección positiva y un caso clínico confirmado para comprender mejor la magnitud del problema.

En cuanto a la sintomatología, el Dr. Ilan Schwartz, profesor asociado de medicina en la Universidad de Duke, explicó que el hongo puede provocar fiebre, frecuencia cardíaca elevada y presión arterial baja. En casos donde penetra en el torrente sanguíneo, puede causar sepsis, una afección peligrosa. Debido a que se propaga en entornos sanitarios, afecta principalmente a pacientes vulnerables, como aquellos que se recuperan de una cirugía, personas en tratamiento de quimioterapia o pacientes que están tomando antibióticos.

No obstante, el Dr. Schwartz aclaró que no se trata de una situación de la que el público general deba estar preocupado, ya que afecta mayormente a pacientes ya hospitalizados y bajo supervisión médica, donde el equipo de salud debe estar atento a los signos de infección generalizada.

Para mitigar los riesgos, el Dr. Roberts recomienda que las personas en centros de atención médica estén alerta a los síntomas de sepsis. Asimismo, insta a quienes resulten positivos a informar a sus convivientes y al personal del centro. Las medidas preventivas fundamentales incluyen el lavado constante de manos y la desinfección rigurosa de cualquier equipo médico antes de ser compartido.

Finalmente, aunque los centros de salud pueden realizar pruebas de detección y aislar a los pacientes, el Dr. Roberts manifestó su preocupación sobre la capacidad real de todas las instituciones para implementar estas medidas. Señaló que muchos centros carecen de la capacidad de laboratorio necesaria para identificar el hongo, lo que dificulta conocer la magnitud real del problema. Además, indicó que, una vez que una persona ha sido colonizada, el tratamiento se enfoca principalmente en abordar los síntomas que surjan, ya que no existen muchas opciones adicionales.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video