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Brote de ébola fuera de control en República Democrática del Congo: 52 muertes en 24 horas

La OMS clama por una «acción urgente» para contener un brote descontrolado en Congo, con casi 4.000 casos confirmados

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Brote de ébola fuera de control en República Democrática del Congo: 52 muertes en 24 horas

La situación epidemiológica en la República Democrática del Congo ha alcanzado un punto crítico. En las últimas 24 horas, se han registrado 99 nuevos casos confirmados de ébola y 52 fallecimientos, evidenciando un brote que, según las autoridades, se encuentra actualmente fuera de control a pesar de los diversos esfuerzos desplegados por las entidades sanitarias para contener la propagación del virus.

Hasta este martes, el balance general en el país es alarmante, con un total de 3.973 casos confirmados y 1.801 personas fallecidas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una advertencia severa tras una misión de alto nivel que visitó las zonas afectadas. El organismo señala que uno de los principales fallos en la estrategia de contención es el seguimiento de contactos, que se ha situado en un 75%. Esta cifra se encuentra significativamente por debajo del objetivo operativo mínimo del 95%, porcentaje considerado esencial para identificar rápidamente las cadenas de transmisión y garantizar que los nuevos casos entre los contactos conocidos sean detectados a tiempo.

El sistema sanitario local se encuentra al límite de sus capacidades. Actualmente, 674 personas reciben atención médica, pero la infraestructura es insuficiente. Especialmente en la provincia de Kivu del Norte, donde se concentra la mayor cantidad de contagios, los centros de tratamiento operan al 139% de su capacidad. Esta saturación, informada conjuntamente por el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC) y la OMS, está ejerciendo una presión insostenible sobre el personal sanitario, la disponibilidad de camas y todas las operaciones de respuesta en el terreno.

Ante este escenario, se ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para intervenir y asegurar una respuesta más eficaz. Las necesidades prioritarias incluyen la mejora de la detección temprana, el fortalecimiento del seguimiento de contactos, un acceso más amplio a la atención médica y un apoyo directo al personal sanitario de primera línea. Asimismo, se requiere una entrega más ágil de recursos hacia las comunidades que están sufriendo el impacto directo del virus.

Como punto de contraste y ejemplo de éxito, la delegación encabezada por Tedros Adhanom, director general de la OMS, destacó la gestión realizada en Uganda durante su visita a Kampala, Bunia y Kinshasa. En el caso ugandés, se reportan actualmente 20 casos confirmados y dos fallecimientos, habiéndose logrado la identificación previa de todos los contactos. Gracias a este control riguroso, la emergencia en Uganda fue declarada finalizada a finales de julio.

La conclusión central de la misión de la OMS es que la detención definitiva del brote en la República Democrática del Congo dependerá fundamentalmente de la implicación de las comunidades locales. La organización enfatiza que la población debe recibir información clara, proveniente de fuentes fiables y conocidas, para que puedan reconocer los síntomas, notificar las alertas con prontitud y acudir a los centros médicos sin temor.

Para lograr este objetivo, es imperativo que las comunidades participen activamente en la vigilancia epidemiológica, las derivaciones de pacientes, el tratamiento y la realización de entierros que sean, al mismo tiempo, seguros y dignos. La OMS sostiene que las decisiones que afectan a las familias deben contar con la participación directa de los ciudadanos.

En este proceso, el rol de los líderes comunitarios, los referentes religiosos, las mujeres y los jóvenes es fundamental. Estos actores son claves para construir la confianza necesaria, atender las inquietudes de la población y garantizar que las medidas de respuesta sanitaria se ajusten a las realidades locales.

Finalmente, la delegación de la OMS reconoció la valentía de los trabajadores de la salud y de las propias comunidades, quienes operan en condiciones extremadamente adversas. Entre los mayores retos se encuentran la inseguridad en la zona, el desplazamiento constante de la población, la deficiente infraestructura vial, la propagación de la desinformación y la presión extrema que soportan los servicios de salud.

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