El designado ministro de Hacienda para el próximo Gobierno de Abelardo De La Espriella, Miguel Gómez Martínez, ha revelado los ejes centrales de la estrategia económica que implementará a partir del 7 de agosto. En una entrevista detallada, Gómez Martínez describió la situación fiscal de Colombia como una crisis que requiere medidas urgentes para evitar un colapso económico absoluto, calificando el estado actual de las finanzas públicas como el resultado de una "parranda" de cuatro años que ahora deja un periodo de "guayabo".
La primera acción concreta del nuevo equipo económico será la expedición de un decreto el 7 de agosto para el congelamiento del gasto. El ministro designado alertó sobre un desbalance crítico en las cuentas del Estado, señalando que entre enero y abril el Gobierno saliente ha gastado aproximadamente 40 billones de pesos mensuales —más de un billón de pesos al día— mientras que los ingresos se sitúan en torno a los 28 billones. Esta diferencia, según Gómez Martínez, se ha cubierto mediante un endeudamiento acelerado que ha llevado la deuda pública de 900 billones de pesos en 2022 a unos 1.300 billones en la actualidad.
En cuanto a la política tributaria, el ministro anunció que no habrá una reforma inmediata sin antes reducir el gasto. No obstante, planteó una simplificación profunda del Estatuto Tributario, al cual calificó de "jungla legal". La propuesta es reducir los 15 tributos administrados por la Dian a solo tres: renta, IVA interno e IVA externo. Asimismo, Gómez Martínez enfatizó la necesidad de combatir la evasión, que se estima en un 35% para el IVA y un 40% para la renta, y anunció la eliminación del impuesto al patrimonio por considerarlo "antitécnico y costoso". De manera tajante, solicitó al Congreso que no tramite la reforma tributaria de 30 billones de pesos que el Gobierno de Gustavo Petro planea presentar el 20 de julio.
Sobre el manejo de la deuda, el funcionario aclaró que no se llevará a cabo una renegociación, sino un ejercicio de "reperfilar". Este proceso consistirá en mover los vencimientos de corto plazo para extenderlos en el tiempo, buscando generar un margen de oxígeno en la tesorería nacional. En relación con el Banco de la República, ratificó el respeto absoluto a su autonomía constitucional, validando las recientes subidas de tasas de interés como una medida necesaria para combatir la inflación, la cual describió como un "impuesto que paga el ciudadano".
El plan de recuperación sectorial incluye una intervención prioritaria en salud y energía. Gómez Martínez señaló que el sistema de salud ha sido destruido y que existen deudas con los generadores que superan los 30 billones de pesos. Para evitar un colapso total y fortalecer la capacidad operativa de las Fuerzas Militares, el Gobierno estima un paquete de medidas de emergencia que podría oscilar entre los 15 y 20 billones de pesos.
Respecto a Ecopetrol, el ministro designado calificó la gestión reciente como un "caso de destrucción de valor". Citó la caída de las ventas de 160 billones en 2022 a 120 billones el año pasado, y la reducción de utilidades de 32 billones a 9 billones. Como solución, propuso recuperar el gobierno corporativo de la empresa y autorizar el fracking responsable para aumentar la producción de petróleo y gas, evitando la dependencia de importaciones que ya alcanzan el 30% del gas necesario.
En el ámbito político, Gómez Martínez aseguró que su relación con el Congreso será transparente y pública, descartando reuniones secretas. Sobre el salario mínimo, criticó los incrementos recientes calificándolos de "medidas populistas e irresponsables" que no responden a la productividad estancada del país.
Finalmente, el ministro reflexionó sobre el peso personal y familiar de su designación, evocando el legado de su tío, Álvaro Gómez Hurtado. Afirmó sentirse comprometido a ejecutar los cambios que su familiar planteó hace décadas y que nunca pudieron concretarse. Gómez Martínez concluyó asegurando que su compromiso con el presidente De La Espriella es el de "poner la casa en orden", actuando con la firmeza necesaria para estabilizar la economía colombiana.






