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NASA lanza misión de rescate para salvar el observatorio espacial Swift

La agencia intentará elevar la órbita del observatorio Swift con una nave robótica, una maniobra inédita y delicada para evitar la pérdida de uno de sus telescopios más útiles

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NASA lanza misión de rescate para salvar el observatorio espacial Swift

La NASA se prepara para ejecutar una misión poco habitual y peligrosa con el objetivo fundamental de prolongar la operatividad del observatorio espacial Neil Gehrels Swift. Este instrumento, que se encuentra en órbita desde el año 2004, está enfrentando un problema crítico de altitud, ya que está perdiendo altura de forma más acelerada de lo que los especialistas habían previsto inicialmente.

Para hacer frente a esta situación, la agencia espacial ha planificado una operación técnica compleja que consiste en el envío de una nave robótica diseñada específicamente para intervenir en el espacio. Esta nave ha sido desarrollada por la empresa Katalyst Space Technologies y tiene la misión de alcanzar el observatorio, sujetarlo firmemente y elevarlo hacia una órbita más estable que asegure su supervivencia y funcionalidad. El lanzamiento de esta misión de rescate está programado para este martes 30 de junio, a las 6:23 de la mañana, desde la costa este de Estados Unidos.

El observatorio Swift es considerado una de las herramientas más útiles de la NASA para el estudio de fenómenos transitorios en el cosmos. Su especialidad principal radica en la observación de los estallidos de rayos gamma, que son definidos como las explosiones más energéticas del universo. No obstante, su capacidad de análisis es amplia, ya que también se encarga de observar supernovas, agujeros negros y diversos objetos celestes utilizando distintas longitudes de onda, que abarcan desde el ultravioleta hasta los rayos X y gamma. La NASA destaca la valía de este observatorio debido a su extraordinaria capacidad para reaccionar con rapidez cuando se detecta una señal en el cielo.

El conflicto actual es de naturaleza orbital. El Swift opera en la órbita baja terrestre, una zona donde persiste una tenue resistencia atmosférica. Aunque esta fricción es muy débil, es suficiente para reducir gradualmente la altitud de los satélites. En los últimos meses, este fenómeno se ha visto agravado por la actividad solar; las tormentas solares provocan el calentamiento y la expansión de las capas altas de la atmósfera, lo que incrementa el rozamiento y acelera el descenso del observatorio. La situación se vuelve crítica debido a que el Swift no cuenta con un sistema de propulsión propio que le permita corregir esta pérdida de altura.

Con el fin de evitar que el observatorio termine reentrando en la atmósfera y se destruya, la NASA adjudicó en septiembre de 2025 un contrato valorado en 30 millones de dólares a la compañía Katalyst, con sede en Flagstaff, Arizona. La nave encargada del rescate, denominada LINK, será transportada al espacio mediante un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman. Este lanzamiento se realizará desde el avión Stargazer sobre el atolón de Kwajalein, ubicado en las islas Marshall. Una vez que la nave LINK alcance la órbita, deberá realizar una aproximación autónoma hacia el Swift.

La maniobra de rescate no será inmediata. De acuerdo con datos de Associated Press, la nave LINK requerirá aproximadamente un mes para alcanzar la posición del observatorio. Una vez allí, intentará capturarlo utilizando tres brazos robóticos para, posteriormente, elevar su órbita desde los 360 kilómetros de altitud actuales hasta alcanzar aproximadamente los 600 kilómetros. Debido a la complejidad de estos pasos, se estima que la operación completa podría prolongarse durante varios meses.

El riesgo técnico de la misión es elevado, principalmente porque el Swift no fue diseñado para ser manipulado, capturado ni reparado una vez desplegado en el espacio. Además, el margen de tiempo es muy limitado. Para que el rescate tenga posibilidades razonables de éxito, el observatorio debe permanecer por encima de los 300 kilómetros de altitud. Las estimaciones actuales sitúan el alcance de ese umbral crítico en el mes de octubre. Para intentar ganar tiempo y ralentizar el descenso, la NASA tomó la decisión en febrero de apagar los instrumentos científicos del Swift, deteniendo así sus observaciones.

En caso de que la operación resulte exitosa, se prevé que el Swift pueda retomar sus actividades científicas en septiembre. La insistencia de la NASA en salvar este observatorio se basa en dos motivos principales. En primer lugar, el valor científico: su pérdida reduciría la capacidad de respuesta ante fenómenos cósmicos imprevistos que otros observatorios requieren localizar con rapidez. En segundo lugar, existe una razón económica, ya que sustituir un instrumento con capacidades similares representaría un coste muy superior al de intentar elevar la órbita del dispositivo actual.

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