El Gobierno de la República ha puesto en marcha una estrategia multisectorial de prevención y respuesta diseñada específicamente para mitigar los impactos negativos derivados del fenómeno climático El Niño. Esta iniciativa tiene como objetivos primordiales salvaguardar la producción agropecuaria nacional y garantizar que el suministro de alimentos en todo el territorio se mantenga estable, evitando así crisis de desabastecimiento en los hogares hondureños.
El ministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), Moisés Abraham Molina, ha sido el encargado de detallar las líneas de acción que se están implementando. Ante la amenaza real de una reducción significativa en las precipitaciones y el retraso observado en el inicio del periodo lluvioso, la SAG ha estrechado su coordinación con la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco). Esta alianza estratégica busca proporcionar a los productores del campo información climática que sea oportuna, precisa y, sobre todo, accionable.
Según explicó el titular de la SAG, el acceso a pronósticos climáticos detallados permite una planificación agrícola mucho más eficiente. El ministro Molina subrayó que, basándose en esta información, la institución puede orientar a los productores sobre las decisiones críticas de siembra: dónde es viable plantar, en qué zonas debe evitarse la siembra, el momento exacto para iniciar los cultivos y qué variedades de semillas son las más adecuadas para las condiciones actuales. Para el funcionario, contar con este nivel de detalle técnico representa la mejor herramienta disponible para enfrentar la variabilidad climática.
En cuanto a la seguridad alimentaria, el Gobierno ha asegurado que el abastecimiento de granos básicos, específicamente el maíz y el frijol, está garantizado. Para lograr este objetivo, se ha establecido una estrategia de financiamiento que combina los recursos provenientes del Estado con el apoyo de la cooperación internacional. El ministro Molina fue enfático al señalar que se dispondrá de todos los insumos y recursos necesarios para que no haya escasez de estos productos esenciales, asegurando que el país tendrá existencias suficientes para cubrir la demanda.
Una de las medidas más destacadas de esta estrategia es la reorientación de los incentivos agrícolas. El Gobierno ha decidido redirigir estos apoyos hacia aquellas zonas geográficas que presentan mejores condiciones de precipitación según las proyecciones técnicas. Paralelamente, se ha determinado excluir de estos incentivos a las regiones donde los pronósticos climáticos sean desfavorables. Esta medida busca optimizar el uso de los recursos públicos y reducir el riesgo de pérdidas económicas y productivas para los agricultores que intenten sembrar en condiciones climáticas adversas.
El sector pecuario también forma parte de este plan de respuesta. La SAG se encuentra actualmente en un proceso de identificación de bancos de alimentos destinados a apoyar a los ganaderos. No obstante, el ministro Molina hizo un llamado a los productores pecuarios para que inicien procesos de adaptación a las nuevas condiciones climáticas. El funcionario advirtió que la variación en los patrones de lluvia no es un evento aislado, sino una tendencia sostenida en los últimos años, por lo cual la preparación anticipada es fundamental para la supervivencia del sector.
En el ámbito de la asistencia social, el Gobierno ha priorizado la intervención humanitaria en los 75 municipios que han sido identificados como los más afectados por la sequía. Como parte de esta respuesta inmediata, el presidente de la República ha dado instrucciones directas a la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro) para comenzar con la preparación de kits alimentarios. Estos paquetes están diseñados para atender las necesidades básicas de las familias que residen en las zonas donde el impacto del fenómeno de El Niño ha sido más severo.
Finalmente, las autoridades gubernamentales recalcaron que esta estrategia no es una medida aislada, sino un enfoque integral que combina la prevención técnica, el fortalecimiento de la capacidad productiva y la asistencia social directa. El objetivo final es crear una red de seguridad que permita enfrentar el periodo de mayor impacto del fenómeno de El Niño, asegurando que ninguna familia hondureña pierda el acceso a los alimentos básicos debido a las crisis climáticas.






