En el marco de la fiebre generada por el torneo de fútbol más importante del mundo, ha surgido una nueva tendencia viral en las redes sociales impulsada por la inteligencia artificial. Este trend, que encuentra su inspiración en una corriente de origen coreano diseñada originalmente para recrear "fan cams" en estadios de béisbol, permite a los usuarios trasladarse virtualmente a las tribunas de los eventos deportivos más masivos. A través de la carga de una simple fotografía, la tecnología genera videos donde las personas aparecen como si estuvieran siendo enfocadas por las cámaras oficiales del estadio durante un partido.
Los resultados de estas herramientas son cada vez más realistas, permitiendo que los usuarios se vean a sí mismos cantando, celebrando goles o llorando de emoción, generalmente vistiendo la camiseta de su selección nacional. Si bien esta experiencia se presenta como una forma divertida de imaginar la vivencia de un torneo desde la cancha, expertos en ciberseguridad de Kaspersky han emitido una advertencia clara: detrás de estos videos existen riesgos significativos para la privacidad y la seguridad digital de quienes participan.
El funcionamiento de estas plataformas implica que, para generar las escenas, se solicitan fotografías del rostro en alta calidad. Además, muchas de estas aplicaciones piden datos adicionales, tales como el país de origen, el género o la edad del usuario, con el objetivo de personalizar la experiencia. El peligro radica en que, una vez que estas imágenes y datos son cargados, pueden quedar almacenados en servidores externos, ser utilizados para el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial o quedar expuestos en caso de que ocurran filtraciones de datos.
Uno de los puntos más críticos señalados por los analistas es que el rostro humano constituye un dato biométrico único. Cuando esta información se combina con datos específicos como la nacionalidad, los gustos deportivos o el acceso a redes sociales, se facilita la creación de perfiles digitales detallados. Estos perfiles pueden ser posteriormente utilizados por ciberdelincuentes para ejecutar fraudes, realizar suplantaciones de identidad o diseñar campañas de phishing que sean mucho más personalizadas y, por ende, más efectivas.
Asimismo, Kaspersky advierte sobre el crecimiento de los contenidos falsos generados mediante IA a partir de imágenes reales compartidas en este tipo de tendencias virales. Existe el riesgo real de que una selfie utilizada hoy para aparecer en una tribuna sea reutilizada en el futuro para alimentar perfiles fraudulentos, crear anuncios engañosos o producir videos manipulados sin la autorización de la persona afectada.
La urgencia de participar en el trend suele nublar el juicio de los usuarios, quienes actúan rápidamente sin revisar a quién están entregando su información personal. Muchas de estas herramientas operan durante periodos muy cortos, se promocionan intensamente en redes sociales y carecen de transparencia sobre quién opera la plataforma, dónde se almacena la información o cuánto tiempo se conservan los archivos. Esta situación se ve agravada por los hábitos de consumo digital en la región; según un estudio de Kaspersky, el 27% de los usuarios en América Latina admite que no revisa los permisos que solicita una aplicación antes de instalarla, ya sea por la extensión de la información o por simple desatención.
Sobre este fenómeno, María Isabel Manjarrez, investigadora de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky, explica que estos trends evidencian cómo la inteligencia artificial está transformando la relación entre las personas y su privacidad digital. Según la experta, los usuarios están entregando datos biométricos extremadamente sensibles, como expresiones faciales y fotos de alta calidad, sin considerar que una vez cargados, pueden ser almacenados o reutilizados para entrenar modelos de IA. Manjarrez enfatiza que los ciberdelincuentes aprovechan la viralidad y la emoción de los eventos masivos para recopilar información y construir perfiles digitales completos, lo que permite la creación de fraudes y campañas de phishing mucho más creíbles.






