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Estudiantes de Ingeniería Civil toman la UNA Puno y paralizan clases de 20 mil alumnos

Los universitarios denuncian que autoridades prometieron mejorar las áreas de estudio, pero hasta ahora no cumplen. Más de mil docentes tuvieron que suspender el dictado de clases.

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Estudiantes de Ingeniería Civil toman la UNA Puno y paralizan clases de 20 mil alumnos

La Universidad Nacional del Altiplano de Puno (UNA) enfrenta una nueva crisis institucional que ha dejado paralizadas las actividades académicas en todo el plantel. En una medida drástica, estudiantes de la escuela profesional de Ingeniería Civil han procedido a tomar las instalaciones del campus universitario, cerrando el acceso y provocando la suspensión masiva del dictado de clases. Esta acción de protesta ha generado un impacto significativo en la comunidad universitaria, resultando perjudicados al menos 20 mil alumnos y obligando a más de mil docentes a suspender sus labores habituales.

La toma del campus comenzó a ejecutarse durante la noche del pasado 24 de mayo. Con el objetivo de garantizar la permanencia de la medida y evitar cualquier intento de desalojo o ingreso forzado, los manifestantes optaron por una táctica radical: soldar las puertas metálicas de acceso. Esta acción fue implementada específicamente para asegurar que ninguna persona pudiera ingresar al recinto, eliminando la posibilidad de que se ejerza presión desde el exterior para liberar las instalaciones.

En declaraciones brindadas a La República, el estudiante Juan Moreyna explicó los motivos que llevaron al alumnado de Ingeniería Civil a adoptar esta postura. Según Moreyna, la decisión es el resultado directo del incumplimiento de los compromisos asumidos por las autoridades universitarias respecto a la mejora de las áreas de trabajo dentro del plantel. El representante estudiantil enfatizó que existían promesas concretas sobre la optimización de los laboratorios, las cuales, hasta la fecha, no se han materializado. "Lo que pasa es que nos prometieron mejorar nuestros laboratorios y hasta el día de hoy no tenemos nada. La propia autoridad nos obliga a adoptar esta medida", afirmó el estudiante.

Además de las carencias en la infraestructura actual, los manifestantes denunciaron una gestión contradictoria por parte de las autoridades de la UNA. Moreyna señaló que, mientras las carreras ya existentes no cuentan con condiciones óptimas para el desarrollo académico de los alumnos, la universidad busca implementar la creación de nuevas carreras profesionales. Específicamente, mencionaron el intento de crear una carrera enfocada en topografía. Si bien el estudiante aclaró que no se oponen per se a la creación de nuevas especialidades, subrayó que es imperativo que primero se garanticen condiciones adecuadas para las facultades actuales. Asimismo, denunció que la creación de esta nueva facultad implicaría una duplicidad de funciones dentro de la estructura universitaria.

Ante el escenario de paralización, el rector de la institución, Paulino Machaca, se hizo presente en el lugar de la protesta. El rector instó a los estudiantes a retomar el camino del diálogo y los convocó a una mesa de trabajo donde se puedan tratar las exigencias planteadas con la participación de todos los estamentos universitarios. No obstante, a pesar de los intentos de acercamiento por parte de la máxima autoridad, la situación se mantuvo tensa y el conflicto no había sido solucionado al cierre de la edición de la noticia.

Es importante destacar que esta no es una acción aislada en el corto plazo. Esta nueva toma se produce apenas unos días después de otro incidente similar ocurrido el 21 de mayo. En aquella oportunidad, las instalaciones de la UNA también fueron tomadas, pero en ese caso la protesta fue impulsada por estudiantes de las escuelas profesionales de Ingeniería Civil, Administración y Contabilidad.

En aquella primera movilización, los alumnos manifestaron su rechazo a la creación de nuevas carreras, argumentando que dichas decisiones responderían a intereses políticos y no a necesidades académicas reales. Asimismo, denunciaron que la apertura de estos nuevos programas podría afectar negativamente sus futuras oportunidades laborales. La recurrencia de estas medidas de fuerza pone de manifiesto un clima de inestabilidad y descontento entre el alumnado y la administración de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno.

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