La primera misión de la versión V3 ampliada de Starship, lanzada desde las instalaciones de Starbase en el extremo sur de Texas, concluyó como un ejercicio complejo de equilibrio entre logros técnicos y fallas operativas. Tras el despegue, el vehículo sobrevoló el Golfo y la nave superior logró amerizar en el océano Índico aproximadamente una hora después, a pesar de que una falla en uno de sus motores puso en riesgo la misión en diversos momentos.
El lanzamiento comenzó sin los problemas registrados en el intento previo del jueves, despegando justo al inicio de la ventana prevista con sus 33 motores Raptor encendidos. Una vez alcanzada una trayectoria orbital dentro de los parámetros previstos, Starship desplegó un grupo de 22 satélites simulados. Dos de estos dispositivos estaban equipados con cámaras diseñadas para observar el escudo térmico de la nave, lo que permitió captar imágenes impactantes que los ingenieros utilizarán para analizar el recubrimiento de baldosas negras hexagonales.
Sin embargo, la misión registró contratiempos significativos. El propulsor Super Heavy no completó la maniobra de regreso necesaria para ejecutar un amerizaje controlado. Por su parte, la nave Starship solo encendió cinco de sus seis motores, situación que le impidió entrar en la trayectoria orbital adecuada, aunque se mantuvo en parámetros aptos para un vuelo suborbital. Esta falla técnica obligó al equipo a omitir el intento de reencender los motores en el espacio antes del amerizaje, una capacidad considerada crítica para futuras maniobras de desorbitación.
Pese a que solo dos de sus tres motores funcionaron durante la maniobra final de aterrizaje, la reentrada y el amerizaje se produjeron sin mayores complicaciones. Starship completó un aterrizaje controlado en el océano Índico antes de finalizar envuelto en llamas, provocando vítores entre los empleados de SpaceX. Dan Huot, representante de la compañía, calificó el amerizaje como preciso y situado en el punto previsto.
Desde una perspectiva económica, Starship busca transformar la industria espacial al reducir drásticamente el costo de envío de carga a órbita, con una capacidad proyectada de entre 150 y 250 toneladas métricas. Como referencia, el Falcon 9 puede poner en órbita hasta 22,8 toneladas con un precio de entre 60 y 75 millones de dólares. Recientemente, se reveló que la empresa cerró un acuerdo de 90 millones de dólares con el cliente Voyager Technologies para un futuro lanzamiento.
En el ámbito estratégico, SpaceX y Blue Origin compiten por asegurar su lugar en los planes lunares de la NASA. Sean Duffy, quien fue administrador interino de la NASA, anunció que la agencia utilizará el vehículo de alunizaje que esté listo primero para la misión prevista, como muy pronto, para 2028. Ante esto, Blue Origin ha pausado los vuelos de su vehículo New Shepard para redirigir recursos al desarrollo de sus capacidades lunares tripuladas con el vehículo Blue Moon. Por su parte, Elon Musk afirmó a través de la red social X que SpaceX ha cambiado sus prioridades, enfocándose ahora en la construcción de una ciudad autosuficiente en la Luna en lugar de su antigua ambición centrada en Marte.
Además de la exploración lunar, SpaceX mantiene el objetivo de desarrollar un transporte hipersónico punto a punto en la Tierra, capaz de conectar ciudades como Londres y Hong Kong en 34 minutos. No obstante, la empresa reconoció en documentos presentados para su oferta pública inicial (OPI) que existen obstáculos tecnológicos, económicos y políticos, incluyendo las restricciones a los vuelos supersónicos sobre tierra firme debido a los estampidos sónicos.
Los documentos de la OPI también revelaron detalles financieros. SpaceX registró una pérdida total de 4.900 millones de dólares en 2025, habiendo gastado 3.000 millones en investigación y desarrollo de Starship, además de otros 1.000 millones en pruebas durante el primer trimestre del año siguiente. Sobre la compensación de Elon Musk, se indicó que recibe un salario anual de 54.080 dólares desde 2019, pero cuenta con un paquete de acciones vinculado a hitos de valoración y al objetivo de establecer una colonia humana permanente en Marte con al menos un millón de habitantes.
Finalmente, el programa Starship enfrenta críticas de seguridad. Un informe del Panel Asesor de Seguridad Aeroespacial de la NASA expresó preocupación por la complejidad del vehículo y los riesgos técnicos. Asimismo, la Oficina del Inspector General de la NASA señaló brechas en la estrategia de pruebas y advirtió que la agencia no tendría capacidad de rescatar a astronautas varados en la superficie lunar o en el espacio en caso de un evento catastrófico con los módulos de alunizaje.






