Un jurado de una corte federal en Oakland, California, ha desestimado la demanda presentada por el empresario Elon Musk contra OpenAI y sus cofundadores. La decisión judicial se fundamentó en que la acción legal fue interpuesta fuera del plazo establecido por la normativa vigente, lo que pone fin a una de las disputas legales más observadas dentro del sector de la inteligencia artificial y el ecosistema de Silicon Valley.
El fallo del jurado fue ratificado posteriormente por la jueza Yvonne González Rogers. Tras analizar el caso, los integrantes del tribunal concluyeron este lunes que los hechos alegados por el demandante habían prescrito. Como consecuencia directa de esta determinación, se desestimó la acción legal dirigida contra el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman; el presidente de la organización, Greg Brockman; la Fundación OpenAI y la compañía Microsoft.
El proceso judicial contó con tres semanas de audiencias, periodo durante el cual comparecieron varias de las figuras más influyentes en el ámbito de la inteligencia artificial. El núcleo del conflicto radicaba en la profunda transformación de OpenAI, que pasó de ser una organización sin fines de lucro a convertirse en una empresa con una valoración estimada en 850 mil millones de dólares.
Tras el anuncio del fallo, Elon Musk utilizó su plataforma X para informar que apelará la decisión. El empresario manifestó su disconformidad con la resolución, señalando que el jurado no llegó a analizar la esencia de la disputa. “El jurado nunca se pronunció realmente sobre el fondo del asunto”, afirmó Musk, quien además sostuvo que el acto de saquear organizaciones benéficas resulta ser increíblemente destructivo para la filantropía en los Estados Unidos.
Asimismo, Musk lanzó duras críticas contra la jueza Yvonne González Rogers, calificando la sentencia como un “precedente terrible” y acusando a la magistrada de actuar como una “jueza activista”.
Para OpenAI, el desenlace de este proceso representaba un riesgo operativo y financiero de gran magnitud. De haber perdido el caso, la organización podría haber sido obligada a regresar a su esquema original de operación sin fines de lucro. Una resolución de este tipo habría complicado significativamente los planes de la empresa para una proyectada salida a bolsa y habría puesto en peligro inversiones multimillonarias provenientes de gigantes tecnológicos y fondos como Amazon, SoftBank y Microsoft.
El abogado de OpenAI, William Savitt, celebró el resultado obtenido en el tribunal, asegurando que la conclusión alcanzada por el jurado confirma que la demanda interpuesta por Musk no fue más que un intento hipócrita de sabotear a un competidor directo.
En los argumentos presentados, Musk alegaba que Altman y Brockman hicieron un uso indebido de una donación de 38 millones de dólares que él mismo había realizado en el periodo en que OpenAI funcionaba como un centro de investigación de IA orientado al beneficio de la humanidad. Según la postura del empresario, el viraje hacia una estructura comercial representó una desviación total de los objetivos fundacionales de la organización.
Antes de entrar en el análisis detallado de las acusaciones, el jurado tuvo que resolver una pregunta preliminar: si los hechos denunciados por Musk en 2024 seguían vigentes legalmente o si, por el contrario, habían prescrito. La jueza González Rogers había adelantado que el pronunciamiento del jurado tendría un carácter consultivo, aunque indicó que era probable que siguiera dicha recomendación.
De no haber prescrito la acción, el tribunal habría procedido a analizar si los fundadores de OpenAI utilizaron indebidamente las donaciones de Musk y si incumplieron las promesas originales para avanzar hacia un modelo comercial. Durante el juicio, Steven Molo, abogado de Musk, insistió en que la visión original de OpenAI debía ser la de una organización sin ánimo de lucro, dedicada al desarrollo seguro de la inteligencia artificial, de código abierto en la medida de lo posible y en beneficio de la humanidad.
Por su parte, la defensa de OpenAI cuestionó la versión de Musk utilizando el testimonio de Shivon Zilis, socia de negocios del empresario y madre de cuatro de sus hijos. La abogada Sarah Eddy fue tajante al afirmar que ni siquiera las personas que trabajan para Musk, ni siquiera la madre de sus hijos, pueden respaldar la versión presentada por él.
Cabe recordar que Elon Musk abandonó OpenAI en 2018. Desde entonces, ha impulsado sus propios proyectos de inteligencia artificial vinculados a SpaceX y a su startup xAI. Por otro lado, Sam Altman sale de este proceso sin que exista una decisión judicial sobre las acusaciones previas relacionadas con una supuesta cultura laboral tóxica y manipulación dentro de la organización.






