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China diseña robot humanoide con ruedas para construir una base lunar en 2035

No tiene piernas, pero sí dos brazos y la capacidad de sobrevivir a 24 noches lunares de 330 horas cada una. China está desarrollando el robot más ambicioso que se haya enviado jamás a la superficie lunar, y su destino es el polo sur, donde nadie ha llegado todavía

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China diseña robot humanoide con ruedas para construir una base lunar en 2035

Desde diciembre de 1972, la presencia humana en la superficie de la Luna ha quedado en el pasado. Tras más de cinco décadas de ausencia, el interés por regresar al satélite natural de la Tierra ha cobrado un nuevo impulso. Mientras la NASA desarrolla el programa Artemis para restablecer la presencia humana, China avanza paralelamente en una estrategia propia y ambiciosa: la construcción de una base lunar permanente para el año 2035.

Para que este objetivo sea viable, el gobierno chino ha identificado la necesidad de desplegar maquinaria robótica capaz de ejecutar las tareas preliminares y el trabajo más arduo antes de que los astronautas lleguen al lugar. En este contexto, ha sido presentado el primer robot destinado a estas labores, el cual ya cuenta con especificaciones técnicas definidas, un peso establecido y una fecha tentativa para su lanzamiento al espacio.

Este dispositivo ha sido desarrollado por un equipo de expertos liderado por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong (HKUST). El robot ha sido diseñado específicamente para formar parte de la misión Chang’e-8, cuyo lanzamiento está programado para el año 2029. En cuanto a su morfología, la máquina presenta un torso humanoide equipado con dos brazos funcionales, aunque ha renunciado a las piernas en favor de un sistema de desplazamiento sobre ruedas. Con un peso aproximado de 100 kilogramos, su función principal será el transporte, despliegue e instalación de diversos instrumentos científicos en el polo sur lunar, además de la recolección de muestras de la superficie.

El profesor Gao Yang, quien se desempeña como director del Centro de Robótica Espacial y Energía de Hong Kong y es el responsable directo del proyecto, ha destacado que este diseño representa una demostración novedosa de robótica humanoide aplicada al entorno lunar. El desarrollo de esta tecnología no ha sido un esfuerzo aislado, sino que ha involucrado la colaboración de 30 universidades y organizaciones espaciales provenientes de Hong Kong, China continental y otros países.

El destino del robot, el polo sur de la Luna, es reconocido por ser un entorno de condiciones extremas. En esta zona, existen cráteres de impacto que permanecen sumidos en una oscuridad perpetua, mientras que, en contraste, algunas crestas reciben iluminación solar de manera casi continua. Para navegar con seguridad y precisión en este relieve complejo, el robot ha sido dotado de sistemas de procesamiento de visión remota y la capacidad de realizar mapeo 3D en tiempo real.

La integración de la inteligencia artificial es un componente crítico para el éxito de la misión. La IA permite que el robot identifique y rastree objetos antes de proceder a ejecutar cualquier tarea. Esta capacidad es fundamental, dado que la máquina deberá interactuar con instrumentos científicos diseñados por diferentes organizaciones que no tuvieron una interacción directa durante su fase de desarrollo.

Según explicó Gao Yang, uno de los mayores retos de ingeniería ha sido la coordinación de los dos brazos del robot. Dado que los objetos que debe manipular fueron diseñados de forma independiente por distintos socios de la misión, la IA es la herramienta que permite al robot formular una estrategia de acción previa a la ejecución de la tarea, asegurando que la interacción con los componentes sea efectiva.

En cuanto a su autonomía energética, el robot se alimentará mediante energía solar y su diseño prevé un periodo de funcionamiento de dos años. Sin embargo, el desafío técnico más complejo no reside en la ejecución de las tareas, sino en la supervivencia del hardware. El robot debe ser capaz de soportar y reactivarse durante al menos 24 noches lunares consecutivas. Considerando que cada noche lunar tiene una duración superior a las 330 horas, mantener los sistemas operativos y lograr el reencendido tras periodos de frío extremo y oscuridad total representa uno de los problemas de ingeniería más difíciles de resolver.

Este robot no es un proyecto aislado, sino que se integra en la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS). Este es un proyecto conjunto entre China y Rusia cuyo fin es establecer una base experimental en la Luna que permita una presencia humana a largo plazo. La misión Chang’e-8 es considerada una de las etapas clave para alcanzar el objetivo de la base permanente antes de 2035.

Finalmente, este avance se enmarca en una estrategia de autonomía tecnológica más amplia. China trabaja actualmente en eliminar su dependencia de componentes de conectividad cuántica fabricados en el extranjero, buscando que sus programas espaciales cuenten con una infraestructura tecnológica propia y soberana.

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