Un grave caso de presunta interferencia en la justicia ha salpicado al Comando Unificado Pataz (CUPAZ), luego de que se revelara que el comandante EP Rómulo Silva Olivos, quien ocupa el tercer lugar en la línea de mando de dicha unidad, presionó a efectivos de la Policía Nacional para lograr la liberación de Jeiser Otiniano Vásquez. El detenido se encontraba implicado en el asesinato brutal del empresario de la minería informal Jolbi Rodríguez Calderón.
El comandante Rómulo Silva confirmó en declaraciones que Jeiser Otiniano trabajaba como su chofer en la conflictiva zona de Pataz. Asimismo, el oficial del Ejército admitió haber mostrado interés por la detención de Otiniano, a pesar de que este se encontraba bajo una investigación fiscal en curso. La gravedad de este hecho radica en que Silva Olivos, dada su posición jerárquica en el CUPAZ, es uno de los responsables directos de liderar la lucha contra las bandas criminales dedicadas a la extracción y comercialización ilegal de oro en la región.
Los hechos que vinculan a Otiniano con el crimen se remontan al martes 21 de abril, cuando fue intervenido por efectivos de la comisaría de Chagual, en Pataz, junto a otros tres sujetos. Durante la intervención, la Policía encontró en posesión del grupo una placa de rodaje, serie 4763-9, la cual pertenecía a una motocicleta de Jolbi Rodríguez Calderón. El empresario fue asesinado el pasado 20 de marzo en el anexo de Carhuabamba, sector Pueblo Nuevo.
El crimen de Rodríguez Calderón fue ejecutado con extrema violencia. Según testimonios de sus familiares, el empresario fue asesinado con nueve disparos dentro de su vivienda. Los atacantes utilizaron pistolas y fusiles Galil de largo alcance, propinando un "tiro de gracia" en la región occipital de la cabeza. Además, los criminales, quienes vestían uniformes camuflados, dinamitaron los vehículos de la víctima, incluyendo un camión, dos motocicletas y una compresora.
La conexión entre el chofer del comandante y el crimen se hizo evidente 33 días después del asesinato, cuando la placa de una de las motos incineradas apareció en poder de Jeiser Otiniano. Mientras se encontraba detenido en la comisaría de Chagual, Otiniano solicitó utilizar su teléfono celular para informar sobre su situación. Al ser interrogado por la Policía sobre con quién había hablado, el detenido reveló que se había comunicado con el comandante Silva. Según el acta de ocurrencia elaborada por el suboficial PNP Francisco Rojas Hernández, Silva le habría respondido: “¡No te preocupes! ¡Ahorita lo soluciono”.
Posteriormente, el jefe de la comisaría de Chagual, el teniente Javier Espinal Sepúlveda, recibió una llamada directa del comandante Rómulo Silva, quien le solicitó "apoyar" a Otiniano dejándolo en libertad, bajo el argumento de que el detenido era un “colaborador” del Ejército. No obstante, el fiscal de turno, Leonel Altamirano Llovera, rechazó cualquier liberación y ordenó mantener la detención de Otiniano y sus cómplices: Rooser Vásquez, Ko Hook Ortiz Vásquez y Ejavin Ramos Arce.
Ante las indagaciones, el comandante Silva admitió haber contactado al teniente Espinal para preguntar por la intervención de su chofer, pero negó haber pedido su libertad. Silva explicó que Otiniano trabajaba para la minera Poderosa, empresa que suministra los vehículos utilizados por el CUPAZ en operativos contra la minería ilegal. El oficial aseguró que, una vez que supo que los detenidos estaban relacionados con un crimen, dejó de insistir y pidió que el proceso continuara.
Sin embargo, el caso tomó un giro aún más crítico el 22 de abril. El fiscal Limber Mallqui Acosta incluyó formalmente a Otiniano en la investigación por el asesinato de Rodríguez y ordenó su traslado a Trujillo. Para este traslado, el comisario de Chagual solicitó apoyo logístico y de seguridad al CUPAZ y a la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) de la PNP, pero ambas entidades se negaron, alegando falta de personal.
Ante la falta de resguardo, cuatro policías trasladaron a los detenidos en dos camionetas. A las dos horas de viaje, en el sector de Huabambarca, fueron interceptados y atacados por rondas campesinas. Bajo amenazas de muerte y de ser quemados vivos, los policías fueron obligados a liberar a los cuatro detenidos. Los asaltantes no solo rescataron a los sujetos, sino que también se llevaron la placa de la motocicleta, evidencia clave del homicidio.
Actualmente, Jeiser Otiniano y sus cómplices se encuentran prófugos de la justicia. Aunque la prueba física fue robada durante la fuga, fuentes policiales aseguran contar con fotografías y videos de todo el material incautado, lo que mantiene vigente la evidencia contra los implicados.






