En el marco de la preparación para los cuartos de final del Torneo Apertura 2026, el equipo dirigido por Eduardo Coudet ha generado una fuerte repercusión interna y externa tras darse a conocer la lista de convocados para el decisivo enfrentamiento contra Gimnasia. La principal sorpresa radica en la exclusión de dos nombres que habían tenido protagonismo reciente en la instancia previa: Kendry Páez y Ian Subiabre. Ambos futbolistas habían sumado minutos importantes durante el triunfo por penales frente a San Lorenzo, ingresando en el segundo tiempo para completar el tiempo suplementario, pero han quedado fuera de la consideración del entrenador para este compromiso.
La decisión tomada por el Chacho Coudet ha sido interpretada no como una medida basada en el estado físico, sino como un movimiento estratégico y disciplinario. Desde el cuerpo técnico se ha confirmado que ninguno de los dos jugadores presenta lesiones que justifiquen su ausencia, lo que deja claro que se trata de una determinación netamente futbolística. El objetivo del entrenador es transmitir un mensaje implícito y contundente a todo el grupo: en el fútbol profesional, la competencia no da tregua y el lugar en la alineación se gana día a día. Bajo esta premisa, Coudet busca instaurar la idea de que siempre jugará aquel futbolista que se encuentre en las mejores condiciones, independientemente de su trayectoria reciente o su estatus en el plantel.
Para comprender la magnitud de esta decisión, es necesario analizar el rodaje que venían teniendo ambos jugadores. El caso de Ian Subiabre, oriundo de Comodoro Rivadavia, es particularmente llamativo debido a su regularidad bajo la gestión de Coudet. El joven de la cantera había sido parte de 12 de los 13 partidos dirigidos por el técnico, habiendo arrancado como titular en nueve de esos encuentros. Por su parte, el ecuatoriano Kendry Páez había visto acción en nueve partidos, iniciando tres de ellos desde el comienzo. A pesar de esta rotación y el uso frecuente, el entrenador decidió que este era el momento de apartarlos del grupo convocando a otros nombres.
El trasfondo emocional de la última jornada también quedó registrado en las imágenes del Estadio Monumental. Tras el intenso domingo donde River venció a San Lorenzo, se vieron dos escenas contrastantes: las lágrimas de Kendry Páez en el centro del campo tras fallar su penal en la serie definitoria, momento en el cual fue consolado por el propio Coudet; y la imagen de Subiabre, quien se alejó de sus compañeros para festejar la clasificación junto a la hinchada. Estas postales, aunque humanas, se enmarcan ahora en un contexto donde el entrenador prioriza el rendimiento y el mensaje de alerta sobre la conformidad.
En cuanto al estado sanitario del resto del plantel, el panorama es optimista a pesar de que varios jugadores terminaron el último encuentro con molestias. Se espera que Fausto Vera sea parte del equipo a pesar de haber finalizado el partido con hielo en su rodilla derecha. Aníbal Moreno, quien sufrió un calambre, y Marcos Acuña, quien presenta una sobrecarga muscular en la pierna izquierda, también estarían en condiciones de jugar. La única incertidumbre real reside en la situación de Maxi Meza. El jugador se encuentra muy cansado, lo que abre la posibilidad de que Eduardo Coudet decida darle descanso y otorgarle la titularidad a Juanfer Quintero.
Con este escenario, la formación probable de River para enfrentar a Gimnasia se perfila con Santiago Beltrán en el arco; una línea defensiva compuesta por Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero y Marcos Acuña; en la zona medular, Aníbal Moreno y Fausto Vera; en la creación, la duda entre Maxi Meza o Juanfer Quintero junto a Tomás Galván; y finalmente, el ataque liderado por Sebastián Driussi y Facundo Colidio. El equipo llega así a una instancia definitoria donde la gestión del grupo y la condición física serán claves para avanzar en el torneo.






