El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado este viernes el procedimiento para la concesión del sello de gestión transparente del agua, una iniciativa gubernamental diseñada para reconocer y visibilizar a aquellas entidades que implementen prácticas ejemplares en el uso y conservación del recurso hídrico. Este nuevo distintivo público busca incentivar la reducción de los consumos, fomentar las labores de recuperación y conservación ambiental, acreditar el uso de agua regenerada y promover el tratamiento eficiente de las aguas residuales.
La normativa que regula este reconocimiento establece una estructura jerárquica compuesta por dos categorías principales. La primera, de carácter ordinario, se denomina sello de gestión transparente del agua. La segunda, de un nivel superior y más exigente, se conoce como sello de gestión transparente y sostenible del agua. Ambas categorías están diseñadas para adaptarse a la diversidad de actividades que dependen del recurso hídrico, por lo que se han definido diversas clases según el uso específico del agua. Estas clases incluyen el abastecimiento de población, el regadío y los usos agrarios, los usos industriales destinados a la producción de energía hidroeléctrica, otros tipos de usos industriales, la acuicultura y diversas categorías de otros usos y aprovechamientos.
El acceso a este distintivo público está abierto tanto a personas físicas como jurídicas, abarcando entidades de naturaleza pública y privada. Para quienes aspiren a obtener el sello de gestión transparente, el Gobierno ha fijado una serie de requisitos estrictos. En primer lugar, los solicitantes deben poseer todos los títulos habilitantes y las autorizaciones correspondientes para el uso del agua. Asimismo, es obligatorio el envío de toda la información pertinente a su respectiva confederación hidrográfica.
Un pilar fundamental de este sello es la transparencia informativa. Por ello, se exige que las entidades publiquen en sus páginas web los datos relativos a sus consumos de agua. Dependiendo del caso, deberán detallar también las características de sus vertidos y retornos, así como informar sobre el estado de las masas de agua donde realicen captaciones o vertidos. Además, es imperativo que publiquen sus informes de sostenibilidad. En cuanto al historial de cumplimiento, los solicitantes no pueden haber incurrido en excesos de volumen respecto al máximo autorizado durante los últimos tres años, ni haber sido objeto de sanciones calificadas como graves o muy graves.
Para alcanzar la categoría superior, el sello de gestión transparente y sostenible, las exigencias se incrementan considerablemente. Además de cumplir con todos los requisitos de la categoría ordinaria, los solicitantes deben demostrar el cumplimiento de al menos cuatro requisitos adicionales de una lista predefinida. Entre estas opciones se encuentra la reducción de un 10 % en el consumo de agua en comparación con el trienio anterior, la acreditación del uso de un porcentaje de agua regenerada, el tratamiento de aguas residuales orientado a la eliminación de nutrientes y la implementación de medidas para concienciar a los consumidores sobre el precio real del agua.
Otras condiciones técnicas para obtener la distinción de sostenibilidad incluyen que las pérdidas de agua sean inferiores al 20 % en el ámbito del regadío y menores al 15 % en el sector industrial. También se contempla la publicación de los productos fertilizantes utilizados o la disposición de instalaciones que permitan la reutilización efectiva de aguas depuradas.
La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, señaló que el propósito fundamental de este sello es visibilizar las buenas prácticas y generar una envidia positiva que motive a otras entidades a copiar los mejores modelos de gestión.
El proceso de solicitud se llevará a cabo ante la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. Podrán presentar la petición los titulares del uso del agua, las entidades públicas supramunicipales, las comunidades de usuarios y aquellas entidades que certifiquen un uso anual de 20.000 metros cúbicos. Una vez presentada la solicitud, la administración resolverá la petición en un plazo máximo de seis meses.
El sello tendrá una vigencia de tres años, siendo renovable. Las entidades que logren obtenerlo podrán utilizar un logotipo específico para sus estrategias de publicidad y comunicación, además de tener la oportunidad de participar en actividades organizadas por el Ministerio de Transición Ecológica. Finalmente, para garantizar la veracidad de los méritos, la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, a través de la Dirección General del Agua, llevará a cabo controles de cumplimiento aleatorios entre las entidades distinguidas.






