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Hallan cuerpo en Caucasia que podría ser estudiante desaparecido de la Universidad de Antioquia

Las autoridades investigan si el cuerpo sin vida hallado en Caucasia el 5 de mayo corresponde al estudiante de la Universidad de Antioquia Gabriel Are...

Hallan cuerpo en Caucasia que podría ser estudiante desaparecido de la Universidad de Antioquia

Las autoridades judiciales y forenses adelantan una investigación exhaustiva para determinar si el cuerpo sin vida encontrado el pasado 5 de mayo en el municipio de Caucasia corresponde a Gabriel Arenas Erazo, un joven estudiante de la Universidad de Antioquia que había sido reportado como desaparecido desde el 30 de abril. El hallazgo ha generado una profunda conmoción en la comunidad académica y en los familiares del joven, quienes mantenían la esperanza de encontrarlo con vida.

El descubrimiento del cadáver se produjo aproximadamente a las 6:20 p. m. en el barrio Pueblo Nuevo, específicamente en un sector conocido como el caño El Silencio. Según los reportes oficiales, el cuerpo fue encontrado cubierto con una sábana de color verde. Las características físicas del occiso coinciden preliminarmente con las de Gabriel Arenas: se trata de un hombre con una edad estimada entre los 25 y 30 años. Un detalle fundamental que ha reforzado la sospecha es la vestimenta; el cuerpo vestía una camiseta negra, que es la misma prenda que el estudiante llevaba puesta la noche en que desapareció. Debido a esto, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) ha asumido la responsabilidad de adelantar la inspección técnica y los procesos de identificación forense necesarios para confirmar la identidad de la víctima de manera definitiva.

Gabriel Arenas Erazo, de 25 años, cursaba el séptimo semestre de Ingeniería Agropecuaria en la Universidad de Antioquia, sede Caucasia. El joven había viajado días antes al municipio de Caucasia, ubicado en la subregión del Bajo Cauca antioqueño, donde fue visto por última vez el 30 de abril. Desde el momento de su desaparición, el caso ha estado rodeado de incertidumbre y versiones contradictorias sobre lo sucedido esa noche.

Existen tres versiones principales sobre las circunstancias en que Gabriel desapareció. La primera sostiene que, durante la noche del 30 de abril, el joven salió de su residencia con el objetivo de dirigirse al lugar donde solía dejar estacionada su motocicleta. Al llegar, se encontró con que el sitio estaba cerrado, por lo que regresó a su casa y manifestó a sus allegados que buscaría otro lugar seguro para guardar el vehículo. Tras esa declaración, Gabriel no volvió a ser visto ni se tuvo más noticia de su paradero.

La segunda versión es sostenida por los familiares del estudiante. De acuerdo con este relato, el 1 de mayo la familia recibió una llamada telefónica en la que personas desconocidas afirmaban tener la motocicleta de Gabriel y exigían una suma de dinero a cambio de su rescate. Ante la angustia y la urgencia, la familia habría realizado la consignación del dinero solicitado, sin embargo, el vehículo nunca fue devuelto y no se obtuvo información sobre el joven.

La tercera versión indica que, en la madrugada del viernes, Gabriel se comunicó telefónicamente con su madre. Durante dicha llamada, el estudiante le solicitó dinero, argumentando que necesitaba cubrir el pago de una deuda pendiente. Esta llamada representa uno de los últimos contactos conocidos con el estudiante antes de que se perdiera todo rastro de él.

Durante las intensas jornadas de búsqueda, se produjo un evento que generó falsas esperanzas y posterior frustración: el hallazgo de una motocicleta incinerada. Inicialmente, se creyó que el vehículo pertenecía a Gabriel Arenas; no obstante, tras una revisión detallada, el cuerpo de bomberos descartó que se tratara de la motocicleta del estudiante.

La Universidad de Antioquia ha manifestado públicamente su angustia ante este caso. Para la institución, este hecho es especialmente doloroso ya que representa el segundo caso de desaparición vinculado a miembros de la universidad en los últimos seis meses. El incidente previo ocurrió en noviembre del año pasado, cuando el profesor de cátedra Daniel Higuita desapareció mientras viajaba hacia Uramita para asistir a las exequias de su abuela, sin llegar jamás a su destino.

La complejidad del caso se ha visto agravada por las difíciles condiciones de orden público que imperan en la subregión del Bajo Cauca, factor que dificultó significativamente las labores de búsqueda y localización. Tanto sus familiares, amigos como compañeros de estudio habían realizado diversos llamados públicos para exhortar a las autoridades a acelerar los procesos de localización. A la fecha, las autoridades no han confirmado la identidad del cuerpo ni las circunstancias exactas del fallecimiento, por lo que el caso permanece en proceso de verificación forense.

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