Gabriel Milito, director técnico del Guadalajara, ha expresado su plena satisfacción con la política de alinear únicamente jugadores mexicanos, destacando el rápido progreso y la adaptación del equipo a su estilo de juego. Esta afirmación llega en un momento de éxito para el “Rebaño Sagrado”, que cerró con fuerza el Apertura 2025 y actualmente lidera la tabla general del Clausura 2026 con 30 puntos, tras una reciente victoria contra los Rayados de Monterrey.
Durante la conferencia de prensa previa al encuentro contra Monterrey, Milito enfatizó que dirigir un plantel compuesto exclusivamente por futbolistas nacionales es una “gran bendición”. El entrenador argentino manifestó su confianza en el talento mexicano, siendo esta una de las razones principales por las que aceptó el desafío de dirigir al Guadalajara.
“Creo mucho en ellos, por eso acepté el desafío de dirigir este equipo”, declaró Milito, subrayando su compromiso con la política del club y su convicción en las capacidades de los jugadores mexicanos. Ante las preguntas de los medios sobre si la restricción de jugadores extranjeros podría limitar el rendimiento del equipo, Milito respondió con firmeza: “Estoy muy convencido de que podemos sostener este nivel e incluso mejorarlo. No lo veo como un problema, realmente lo veo como una gran bendición. Me adhiero a la política del club, me gusta, y por eso estoy acá, totalmente convencido de lo que son capaces de hacer estos chicos.”
La decisión de alinear solo jugadores mexicanos es una tradición arraigada en la historia del Guadalajara, aunque sus orígenes son más complejos de lo que muchos aficionados conocen. El club, fundado el 8 de mayo de 1906 por el belga Edgar Everaert, inicialmente se llamó Unión Football Club y estaba integrado por jugadores de diversas nacionalidades: belgas, franceses, españoles y mexicanos. Esta diversidad reflejaba la influencia europea en el desarrollo del fútbol en Jalisco.
Los colores emblemáticos del uniforme del Guadalajara – rojo, blanco y azul – son un homenaje directo a la bandera francesa, un reconocimiento a la herencia de su fundador y a la significativa presencia de la comunidad gala en los primeros años del club. Fue hasta 1908 que el equipo adoptó el nombre de Guadalajara, en honor a la ciudad que lo vio nacer y crecer.
La política de alinear exclusivamente jugadores mexicanos no surgió de inmediato. Fue alrededor de 1926-1927, durante el proceso de profesionalización del fútbol en México, que Ignacio López, entonces presidente del club, tomó la decisión de prescindir de los jugadores extranjeros. Esta medida se tomó en respuesta a la saturación de futbolistas foráneos en la liga y se estableció el principio de “vencer o morir” con talento nacional puro. Este principio se convirtió en un pilar fundamental de la identidad del Guadalajara, diferenciándolo de otros clubes y consolidando su compromiso con el desarrollo del fútbol mexicano.
La victoria reciente contra los Rayados de Monterrey, que consolidó el liderato del Guadalajara en el Clausura 2026, es un testimonio del éxito de esta política y de la capacidad de los jugadores mexicanos para competir al más alto nivel. La dirección de Gabriel Milito parece haber potenciado aún más este talento, creando un equipo sólido y competitivo que aspira a conquistar el campeonato. El entrenador argentino ha logrado inculcar una idea de juego clara y efectiva, que los jugadores han asimilado rápidamente, demostrando su adaptabilidad y compromiso con el proyecto deportivo. La afición del Guadalajara, fiel a su tradición, celebra el éxito de un equipo que representa el orgullo y la pasión por el fútbol mexicano.






