Amaury Pérez ofreció un concierto íntimo en la Embajada de Cuba en México, un gesto de profundo agradecimiento por el apoyo incondicional que el país azteca ha brindado al pueblo cubano en momentos de extrema dificultad. La velada, que combinó diplomacia, nostalgia y la magia de la música, se convirtió en un emotivo homenaje a la solidaridad entre ambas naciones y al 220 aniversario del natalicio de Benito Juárez.
La embajadora Johana Tablada de la Torre, en representación del embajador Eugenio Martínez Enríquez, dio la bienvenida a los asistentes con palabras que marcaron el tono de la noche. Recordó la larga historia compartida de México y Cuba, unidas por ideales de libertad y un profundo respeto mutuo. “México extiende la mano amiga a Cuba agredida como nunca antes y no hay un cubano bueno que no lo agradezca con profunda emoción”, afirmó la embajadora, dirigiendo sus palabras a una audiencia selecta que incluía a la senadora Yeidckol Polevnsky, la secretaria general de Morena Carolina Rangel y el dirigente local Héctor Díaz-Polanco.
El concierto de Amaury Pérez no fue simplemente una presentación musical; fue una declaración de afecto y gratitud. Acompañado por el virtuoso Abel Acosta en la guitarra, el trovador cubano construyó un puente entre cada canción con anécdotas personales, reflexiones sobre la vida, la amistad y la pérdida. Compartió recuerdos conmovedores de su padre, cuya muerte fue el catalizador de algunas de sus composiciones más profundas, y evocó las inolvidables giras que realizó junto a su amigo Marcelo Fernández por Estados Unidos y Francia.
El repertorio fue un viaje a través de la obra de Pérez, incluyendo piezas emblemáticas como “Murmullos”, “Olvídame muchacha”, “Dicen” y “Vuela pena”. También interpretó clásicos cubanos atemporales como “Pensamiento”, de Rafael Gómez, y “Si llego a besarte”, de Luis Casas Romero. El ambiente se asemejó a esas reuniones familiares donde alguien toma la guitarra y, de repente, todos se unen en un coro espontáneo, creando una atmósfera de calidez y camaradería.
Para comprender la resonancia de este concierto, es fundamental conocer la trayectoria de Amaury Pérez Vidal. Nacido en La Habana el 26 de diciembre de 1953, Pérez es un compositor, poeta y guitarrista de renombre, considerado uno de los pilares del Movimiento de la Nueva Trova Cubana. Este movimiento musical revolucionó la canción latinoamericana en la década de los setenta, junto a figuras icónicas como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Su obra ha trascendido fronteras y ha sido interpretada por artistas de la talla de Mercedes Sosa, Ana Belén, Omara Portuondo y Tania Libertad. En 2025, será galardonado con el Premio Nacional de Música de Cuba, un reconocimiento a su invaluable contribución a la cultura cubana.
La conexión de Amaury Pérez con México es profunda y duradera. Ha conquistado escenarios emblemáticos como el Auditorio Nacional, el Palacio de los Deportes y el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, y considera a México una segunda patria. Su primer viaje a un país latinoamericano fue a México, invitado por el aclamado escritor Gabriel García Márquez, un encuentro que marcó el inicio de una relación especial con el país.
Su vínculo con la vida cultural y política mexicana ha sido testigo de momentos memorables. En 2022, fue invitado a cantar en la conferencia mañanera en Palacio Nacional, durante la conmemoración del aniversario de la Revolución Cubana, un gesto que simbolizó el cálido recibimiento que México siempre ha brindado a su música.
La frase que inspiró la noche lo resume a la perfección: en un momento en que Cuba enfrenta una de sus crisis más severas, la presencia de Amaury Pérez en México fue mucho más que un concierto; fue un acto cargado de conciencia histórica y un testimonio de la solidaridad inquebrantable entre dos naciones hermanas.
La voz del trovador habanero resonó esa noche como un faro de esperanza, recordándonos que, a pesar de las distancias geográficas, México y Cuba comparten un idioma común: el del respeto, la amistad y el amor por la cultura. Su música, un puente entre dos países, continuará fortaleciendo los lazos que los unen, demostrando que la solidaridad y el arte pueden trascender cualquier adversidad. El concierto de Amaury Pérez fue un recordatorio poderoso de que, en tiempos de crisis, la música y la amistad pueden ser los mejores aliados.




