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Lucecita Ceballos: "Solita estoy mejor", la reina de la farándula peruana que no necesita un hombre

Lucecita Ceballos revela que hay galanes, pero está tranquila y no es una chiquilla para dejarse impresionar por una billetera gruesa. Afirma que su otro gran amor es su nieta, quien la llama ‘mamá Luz’ y cuando salen a la calle le preguntan si es su hijita.

Lucecita Ceballos: "Solita estoy mejor", la reina de la farándula peruana que no necesita un hombre

Lucecita Ceballos, figura emblemática de la farándula peruana, ha sorprendido al revelar su firme decisión de disfrutar la soltería y la independencia emocional. A sus 48 años, la actriz y presentadora se muestra radiante y segura de sí misma, desmintiendo la idea de que una mujer necesita una pareja para ser feliz. En una entrevista exclusiva, Ceballos compartió detalles sobre su proceso de crecimiento personal tras su separación de Rony Ríos, padre de sus hijos, y sus reflexiones sobre el amor, el desapego y la búsqueda de la felicidad.

“Emocionalmente, he aprendido a manejar el desapego”, confesó Lucecita, destacando su capacidad para construir una vida plena sin depender de una relación sentimental. “He aprendido a ser una persona muy desapegada emocionalmente, no de mis hijos, estamos hablando a nivel de pareja”. Esta independencia, aunque inicialmente desafiante después de una relación de casi tres décadas, se ha convertido en un pilar fundamental de su bienestar actual. “Sí, pero actualmente me siento una mujer totalmente independiente en el aspecto emocional”, afirmó con convicción.

Ante la pregunta directa sobre si rechaza a todos sus pretendientes, Lucecita respondió con una sonrisa: “Ja, ja, ja… la verdad no siento la necesidad de tener a alguien a mi lado”. Esta declaración no implica una aversión al amor, sino una priorización de su propio espacio y crecimiento personal. “¿Se podría decir que estás en una etapa de redescubrimiento a nivel personal?”, indagó el periodista, a lo que Lucecita respondió afirmativamente: “Exactamente, de mucha madurez también. He pasado por varias etapas y me gusta mucho por la que estoy pasando ahora, me encanta”.

La etapa actual de Lucecita se define por la independencia y la tranquilidad. “No estoy ansiosa por encontrar el amor. Todo lo que tenga que llegar, llegará, y lo que no, pues por algo será”, expresó con una actitud serena y optimista. Lejos de huir de Cupido, simplemente no lo busca activamente. “Ja, ja, ja, no, pero tampoco lo estoy buscando ni llamando”, bromeó.

La pregunta sobre los arrepentimientos en su vida generó una reflexión profunda. “No me arrepiento de nada. Pero en determinado momento sí sentí, evalué y dije: ‘Uy mejor no hubiera hecho tal cosa o mejor hubiera tomado otra decisión’”. Sin embargo, Lucecita considera que cada experiencia, incluso las dolorosas, contribuye al aprendizaje y al fortalecimiento personal. “Hay un dicho que dice ‘lo que no te mata te hace más fuerte’…”, comentó, añadiendo: “Todo pasa porque es parte del aprendizaje que vas obteniendo. Sin dolor no hay aprendizaje”.

La separación de Rony Ríos, sin duda, fue un momento difícil, pero Lucecita lo describe como un proceso necesario para su crecimiento. “La pasé mal un ratico, pero es un proceso necesario para volverte mucho más fuerte. Creo que todo lo que pasa en la vida es para que te vuelva más fuerte”. Aunque reconoce que el fin de un matrimonio siempre implica dolor, no lo considera un luto en el sentido tradicional. “No lo veo como un luto, o sea, siempre va a doler cuando se termina una relación, pero cada persona tiene un proceso diferente de recuperación”.

Su proceso de recuperación se centró en el autoconocimiento, la paz interior y la liberación de sentimientos negativos. “Yo lo veo como el proceso de sentirse bien con una misma, recuperar la paz interior y sobre todo no quedar con sentimientos negativos ni revanchismos”. Lucecita se define como una persona que no se aferra al rencor. “¿No eres de las despechadas?”, preguntó el periodista, a lo que ella respondió con una carcajada: “Ja, ja, ja. Absolutamente nada de eso. Terminar, recordar tal cosa y decir ‘me da rabia que me hicieron daño’. Nada, todo fue muy tranquilo”.

A pesar de estar soltera y en su mejor momento, Lucecita no niega tener pretendientes. “Bueno, estás soltera, en tu mejor momento y debes tener varios galanes… Todas las mujeres los tenemos. Pero simplemente, por el momento, no quiero salir con nadie, no me interesa. Yo sí soy bien directa”. Su franqueza es clave en sus interacciones con los posibles candidatos. “Los ‘parchas’ al toque… Yo siempre digo: ‘No, gracias, así estoy bien’. No me quiero complicar la vida”.

Lucecita es consciente de que su experiencia le ha brindado una perspectiva clara sobre lo que busca en una persona. “Tú, que eres una mujer de experiencia, no te dejas impresionar por un galán con billetera gruesa… ¡Ay!, no, nada que ver. Yo no estoy para eso, no soy una chiquilla. Soy una mujer que no se deja impresionar fácilmente”. La inteligencia, la coherencia y la autenticidad son los valores que realmente la atraen. “A mí me puede impresionar alguien con mucha inteligencia, con mucha coherencia entre lo que dice y lo que hace. Una persona que esté centrada, que tenga un rumbo de vida… Exacto. Que tenga inteligencia emocional, los pies bien puestos en la tierra. Que sepa lo que quiere y no ande con poses ni se crea divo queriendo impresionar”.

En cuanto a los hombres que intentan impresionar con su riqueza o estatus, Lucecita los descarta rotundamente. “De eso hay un montón de gente, de eso está lleno el mundo, pero gente real, que sea auténtica, no”.

Más allá de su vida profesional y sentimental, Lucecita encuentra un gran amor en su familia, especialmente en su nieta de seis años. “Aparte de tus hijos, ¿tienes otro gran amor? Mi nieta, una gordita hermosa que ya va a cumplir 6 años”. Su rol de abuela la llena de alegría y la rejuvenece. “Eres una abuela joven y sexy… Sí. Cuando salgo con ella, a veces me preguntan si es mi hijita, ja, ja, ja. De hecho, ella me dice mamá, no me dice abuela”. Lucecita acepta con cariño el apodo que le ha dado su nieta. “¿Tú le has dicho que no te diga abuela? No, yo le digo: ‘Soy tu abuelita Luz’. Ella me dice ‘mamá Luz’ y que conste que no estoy negando mi estado de abuela. Me encanta, soy una abuela chocha”.

Lucecita Ceballos se presenta como un ejemplo de mujer empoderada, independiente y feliz. Su historia es un mensaje inspirador para todas aquellas que buscan encontrar la paz interior y la plenitud en la soltería, sin renunciar al amor, pero sin depender de él para definir su valor. Su autenticidad y franqueza la convierten en una figura admirada y respetada en el mundo del entretenimiento peruano.

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