Sogamoso, Boyacá – La tranquilidad de los contratistas del municipio de Sogamoso se ha visto perturbada en los últimos días tras recibir comunicaciones directas de alias ‘Antonio Medina’, comandante del frente 28 José María Córdoba de las disidencias de las Farc. El grupo armado, liderado por un excombatiente expulsado del proceso de paz, busca establecer un diálogo centrado en temas laborales, sociales y económicos, generando preocupación y especulación sobre las verdaderas intenciones detrás de esta inusual solicitud.
Las comunicaciones, que han llegado a manos de ingenieros y otros profesionales vinculados a proyectos municipales, solicitan la presencia física o el envío de un delegado para discutir los tres puntos mencionados. Lo que ha encendido las alarmas es la insistencia en que la respuesta se realice a través de una videollamada, argumentando la seguridad de los destinatarios. Esta exigencia, según fuentes cercanas a la administración municipal, podría ser una forma de identificar y controlar a quienes participan en la ejecución de obras y contratos en la región.
Alias ‘Antonio Medina’, cuyo nombre de pila es Omar Pardo Galeano, es una figura clave en el panorama del conflicto armado en Colombia. Originalmente un firmante del acuerdo de paz de 2016, Medina decidió volver a las armas, violando los términos del acuerdo y convirtiéndose en uno de los principales líderes de las disidencias de las Farc en el departamento de Arauca. Su historial y su posición actual lo convierten en un actor con capacidad para generar inestabilidad y ejercer presión sobre las comunidades y las autoridades locales.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) anunció su expulsión en noviembre de 2023, confirmando su regreso al conflicto y su implicación en actividades ilegales. Poco después, las Fuerzas Militares de Colombia lanzaron una operación de “alta precisión” en su contra, sin lograr su captura. Esta operación, aunque no exitosa en su objetivo principal, demostró la determinación del gobierno de perseguir a los líderes de las disidencias y desmantelar sus estructuras.
La solicitud de reunión por parte de ‘Antonio Medina’ plantea interrogantes sobre la estrategia del grupo armado. ¿Buscan establecer una forma de control territorial a través de la regulación de la actividad económica? ¿Intentan obtener recursos financieros a través de extorsiones disfrazadas de diálogo? ¿O se trata de una táctica para generar confianza y facilitar futuras acciones hostiles?
Las autoridades locales se muestran cautelosas y recomiendan a los contratistas no acceder a la solicitud de videollamada y reportar cualquier comunicación sospechosa a las fuerzas de seguridad. “Estamos monitoreando la situación de cerca y tomando todas las medidas necesarias para proteger a nuestros contratistas y garantizar la continuidad de los proyectos”, declaró un funcionario de la administración municipal, quien prefirió mantener su anonimato por razones de seguridad. “No podemos descartar que se trate de una estrategia de intimidación y extorsión, por lo que es fundamental que la ciudadanía esté alerta y colabore con las autoridades”.
La preocupación se extiende a otros sectores de la comunidad, especialmente a aquellos que tienen vínculos con empresas que operan en la zona rural de Sogamoso. Existe el temor de que las disidencias de las Farc intenten imponer condiciones a las empresas, exigiendo pagos por seguridad o la participación en proyectos comunitarios. Esta situación podría afectar la inversión y el desarrollo económico del municipio, generando un clima de incertidumbre y desconfianza.
Expertos en conflicto armado señalan que la solicitud de reunión podría ser un intento de ‘Antonio Medina’ de legitimar su presencia en la región y establecer una relación de diálogo con los actores locales. Sin embargo, advierten que este tipo de acercamientos suelen ser utilizados por los grupos armados para obtener información, identificar objetivos y consolidar su control territorial.
“Es importante no caer en la trampa de la negociación sin garantías”, afirma el analista de seguridad Juan Carlos Vélez. “Las disidencias de las Farc han demostrado en el pasado su falta de compromiso con el cumplimiento de los acuerdos y su disposición a utilizar la violencia para alcanzar sus objetivos. Cualquier diálogo debe estar precedido por un cese al fuego verificable y la liberación de todas las víctimas”.
El gobierno nacional ha reiterado su compromiso de mantener la seguridad en la región y de combatir a los grupos armados ilegales. Sin embargo, la complejidad del conflicto y la difícil geografía del territorio dificultan las operaciones militares y la protección de la población civil. La situación en Sogamoso pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la presencia institucional, mejorar la inteligencia y promover el desarrollo social y económico como herramientas para prevenir la expansión de las disidencias de las Farc y garantizar la paz y la seguridad en la región.
La administración municipal ha convocado a una reunión de emergencia con representantes de las fuerzas de seguridad, los contratistas y los líderes comunitarios para analizar la situación y definir una estrategia conjunta de respuesta. Se espera que en los próximos días se anuncien nuevas medidas de seguridad y se intensifiquen las operaciones de inteligencia en la zona. La comunidad de Sogamoso se encuentra en estado de alerta, esperando que las autoridades tomen las medidas necesarias para proteger sus vidas y sus intereses.






