LOS ÁNGELES (EE.UU.) – Jueves 19 de Febrero de 2026 12:23 AM – En un día que podría redefinir la responsabilidad de las grandes tecnológicas, Mark Zuckerberg, el fundador y rostro visible de Meta, se enfrentó a un escrutinio público sin precedentes al testificar en un juicio civil en Los Ángeles. El magnate defendió las políticas de verificación de edad de Instagram, mientras el tribunal escuchaba testimonios desgarradores sobre el impacto devastador de la adicción a las redes sociales en la juventud estadounidense.
Zuckerberg, de 41 años y visiblemente afectado por la gravedad de la situación, compareció ante la corte en un contexto de creciente presión regulatoria sobre las prácticas de diseño de las plataformas digitales. El juicio, que se espera dure seis semanas, acusa a Meta y a Google (propietaria de YouTube) de crear plataformas “perversas” diseñadas para generar dependencia, similar a la que producen sustancias adictivas como el tabaco, causando daños psicológicos irreversibles en adolescentes y jóvenes adultos.
El interrogatorio directo al que se sometió Zuckerberg fue particularmente incisivo. Los abogados de la demandante principal, identificada como K.G.M., una joven de 20 años que relató su lucha contra la adicción a Instagram y sus consecuencias en su salud mental, buscaron establecer una conexión directa entre las políticas de Meta y el daño sufrido por su cliente.
Zuckerberg intentó desviar la responsabilidad, argumentando que la compañía no puede controlar completamente la edad de sus usuarios. “Hay un número significativo de personas que mienten sobre su edad para usar nuestros servicios”, declaró el ejecutivo, sugiriendo que la responsabilidad recae en los usuarios y sus padres, no en la plataforma.
Sin embargo, esta defensa se vio rápidamente socavada por la presentación de documentos internos de Meta que revelan que, ya en 2018, la compañía era consciente de la magnitud del problema. Los documentos, obtenidos a través del proceso de descubrimiento legal, indican que aproximadamente 4 millones de niños, representando el 30% de la población infantil estadounidense entre 10 y 12 años, utilizaban Instagram a pesar de las restricciones de edad.
La revelación de estos documentos provocó un murmullo de indignación en la sala del tribunal. Entre el público se encontraban decenas de padres de familia que han perdido a sus hijos debido a la adicción a las redes sociales y al suicidio. Lori Schott, cuya hija se quitó la vida tras una batalla contra la depresión exacerbada por su uso de redes sociales, fue particularmente contundente al hablar con la prensa: “Esperamos que Zuckerberg y Meta finalmente se responsabilicen por desarrollar productos que dañan la salud mental de nuestros hijos”.
La jueza Carolyn B. Kuhl, consciente de la sensibilidad del caso y del alto perfil de los acusados, tomó medidas drásticas para proteger la integridad del proceso. Prohibió el uso de gafas inteligentes y herramientas de reconocimiento facial dentro de la sala del tribunal, advirtiendo que cualquier intento de identificar a los miembros del jurado mediante inteligencia artificial sería castigado con severidad. La jueza teme que la presión externa y los intentos de influir en el jurado puedan comprometer la imparcialidad del juicio.
Este caso no es un evento aislado. Más de 1,500 demandas similares están pendientes en tribunales de todo el país, buscando responsabilizar a los gigantes tecnológicos por el impacto de sus algoritmos en la depresión, la ansiedad y el riesgo de suicidio en adolescentes. El veredicto en el caso de K.G.M. contra Meta y Google sentará un precedente legal crucial que podría tener consecuencias de gran alcance para la industria tecnológica.
Los expertos legales coinciden en que el caso representa un punto de inflexión en la regulación de las redes sociales. Si el jurado determina que Meta y Google son responsables de los daños sufridos por K.G.M., las compañías podrían enfrentarse a miles de millones de dólares en indemnizaciones y a la obligación de modificar radicalmente sus prácticas de diseño.
El juicio también ha reavivado el debate sobre la necesidad de una mayor regulación de las redes sociales, incluyendo la implementación de medidas más estrictas para verificar la edad de los usuarios, limitar el tiempo de uso y proteger a los niños de contenido dañino. Varios legisladores han anunciado que planean presentar proyectos de ley para abordar estas preocupaciones.
La defensa de Meta argumenta que la compañía ha invertido significativamente en herramientas y recursos para proteger a los usuarios jóvenes, incluyendo la implementación de filtros de contenido, la promoción de la alfabetización digital y la colaboración con organizaciones de salud mental. Sin embargo, los abogados de la demandante sostienen que estas medidas son insuficientes y que Meta prioriza las ganancias sobre la seguridad de sus usuarios.
El testimonio de Zuckerberg continuará en los próximos días, y se espera que sea sometido a un interrogatorio aún más exhaustivo sobre las decisiones de diseño de Instagram y las estrategias de Meta para atraer y retener a los usuarios jóvenes. El mundo observa atentamente este juicio, que podría marcar el comienzo de una nueva era de responsabilidad para las grandes tecnológicas. La pregunta central que se plantea es si las empresas de redes sociales deben ser consideradas responsables de los daños causados por sus productos, al igual que cualquier otra industria que fabrica bienes potencialmente peligrosos.





