Control Resonant, uno de los títulos más esperados del año, tiene programado su lanzamiento oficial para el próximo 24 de septiembre. Gracias a un acceso anticipado, ha sido posible realizar un análisis técnico exhaustivo centrado en la evolución gráfica y el rendimiento del juego, especialmente en comparación con su predecesor, Control.
La base de esta evolución reside en el motor gráfico Northlight de Remedy. Mientras que el primer Control utilizaba una versión del motor adaptada a las capacidades de la PlayStation 4 y Xbox One, Control Resonant emplea una versión actualizada y optimizada para el hardware de PlayStation 5 y Xbox Series X. Esta actualización del motor ha permitido implementar mejoras significativas en la geometría y la amplitud de los escenarios, manteniendo al mismo tiempo el sistema de físicas y destrucción que caracterizó al original, un logro notable dado que muchos juegos suelen sacrificar estos aspectos al aumentar la complejidad geométrica.
En cuanto a los requisitos técnicos, Control Resonant es considerablemente más exigente. Los requisitos mínimos de esta entrega equivalen a los recomendados del primer juego, y lo mismo sucede con los mínimos necesarios para ejecutar el trazado de rayos. Este incremento en la demanda de hardware es la consecuencia directa del salto generacional en la base del juego.
Uno de los puntos más disruptivos es la implementación del trazado de trayectorias (Path Tracing). Esta tecnología transforma radicalmente el apartado visual, mejorando drásticamente la iluminación indirecta, las sombras y las superficies reflectantes. El impacto es tan profundo que, al desactivar el trazado de trayectorias, el juego puede parecer una versión destinada a una generación de hardware inferior. Se observa una mejora crítica en la iluminación de espacios reducidos y en la oclusión realista de los objetos, eliminando la sensación de escenas "planas" que ocurre cuando la tecnología está desactivada.
El análisis destaca especialmente el rol de NVIDIA DLSS 4.5, que integra Super Resolution, Multi Frame Generation y Ray Reconstruction. La tecnología Ray Reconstruction, basada en un modelo de transformación de segunda generación, actúa como un complemento esencial del trazado de trayectorias. Más allá de ser un reductor de ruido, mejora la iluminación global, el detalle de la geometría pequeña y la nitidez de los reflejos. Por ejemplo, permite que los pliegues de las telas o los desperfectos en objetos metálicos sean mucho más definidos.
En términos de rendimiento, el uso de DLSS 4.5 es determinante. En resolución 4K nativo y bajo rasterizado, el juego alcanza una media de 67 FPS en escenas exteriores exigentes. Sin embargo, al activar DLSS 4.5 en modo calidad y multigeneración de fotogramas en x4, la tasa sube a 302 FPS. En el escenario más demandante, con trazado de trayectorias activado, el rendimiento nativo cae a 36 FPS, pero asciende a 211 FPS utilizando DLSS 4.5 en modo calidad y multigeneración x4.
Respecto a la memoria, el juego muestra un consumo de RAM estable en torno a los 12 GB, pero es muy demandante con la memoria gráfica (VRAM). En configuraciones de 4K con calidad máxima y trazado de trayectorias, la asignación de VRAM puede alcanzar los 19,2 GB, especialmente en tarjetas con gran capacidad como la GeForce RTX 5090, donde el juego tiende a asignar más memoria para maximizar el rendimiento.
Finalmente, el análisis aborda la latencia, un punto crítico al usar generación de fotogramas. Los datos muestran que el ecosistema DLSS 4.5 reduce la latencia significativamente. En 4K nativo con rasterizado, la latencia media es de 66 ms, bajando a 26 ms con DLSS 4.5 en modo rendimiento y MFG x4. El impacto es aún más evidente con trazado de trayectorias: la latencia pasa de 121 ms en nativo a tan solo 37 ms con DLSS 4.5 en modo rendimiento y MFG x6, demostrando que estas tecnologías optimizan tanto la fluidez visual como la respuesta del sistema.




