La ciudad de Madrid se convierte este miércoles en el epicentro de la diplomacia regional con la inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana. España, que organiza el encuentro por cuarta vez, busca a través de esta cita recuperar la capacidad de consenso en un foro que llega lastrado por el precedente de la cumbre de Cuenca de 2024, la cual finalizó sin una declaración conjunta. El evento se desarrolla en un clima complejo para el Gobierno de Pedro Sánchez, quien navega en un contexto de precampaña electoral y bajo la sombra de la tragedia ferroviaria de Urda en Toledo, que se ha cobrado la vida de 69 personas.
La asistencia de mandatarios ha sido uno de los puntos más debatidos. Aunque el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, había previsto la presencia de entre 18 y 20 líderes, la cifra final se ha reducido a diez jefes de Estado o de Gobierno. A pesar de ello, desde Moncloa han manifestado sentirse "satisfecha", subrayando que la cifra es superior a los cuatro mandatarios que asistieron a la cumbre de Cuenca. No obstante, los datos muestran que Madrid queda por debajo de las 13 delegaciones de máximo nivel registradas en Santo Domingo en 2023 y las 15 de Antigua en 2018. El ministro José Manuel Albares ha rechazado que el foro esté en declive, calificando de "gran éxito" que los 22 países estén representados, al menos, por sus cancilleres.
Entre los asistentes al máximo nivel se encuentran los mandatarios de España, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Andorra, Portugal y República Dominicana. Destaca la confirmación de Javier Milei, presidente de Argentina, quien viaja acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Por su parte, Portugal presenta una doble representación con su presidente, António José Seguro, y su primer ministro, Luís Montenegro.
En contraposición, el peso político de la reunión se ve mermado por la ausencia de figuras centrales de la izquierda latinoamericana. El presidente de Brasil, Lula da Silva, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, han declinado la invitación, enviando en su lugar a sus respectivos ministros de Exteriores, Mauro Vieira y Roberto Velasco. Desde Brasil se han alegado razones de agenda y el desgaste de la campaña electoral, mientras que en el caso mexicano se recuerda la limitada frecuencia de viajes internacionales de Sheinbaum y su compromiso con la reunión de la APEC en China. Asimismo, Venezuela estará representada por el canciller Oliver Blanco, tras descartarse la asistencia de Delcy Rodríguez, y Cuba enviará a su ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez.
Otras bajas de última hora incluyen a Keiko Fujimori, de Perú, quien debe atender las lluvias causadas por El Niño, y a Santiago Peña, de Paraguay, quien canceló por asuntos prioritarios del Estado. Colombia, Ecuador y El Salvador han optado por enviar a sus vicepresidentes.
El eje de tensión más evidente será la coincidencia de Pedro Sánchez y Javier Milei. La relación entre ambos mandatarios ha estado marcada por fuertes ataques verbales recientes, incluyendo acusaciones de corrupción y calificativos agresivos por parte del presidente argentino. Moncloa ha confirmado que no habrá encuentro bilateral entre ambos, y Zarzuela ha condicionado cualquier audiencia de Milei con el Rey Felipe VI a que se produzca primero una reunión con el jefe del Gobierno español. La agenda de Milei fuera del marco oficial incluye un encuentro con el líder de Vox, Santiago Abascal.
En el plano técnico, la cumbre tiene sobre la mesa cinco iniciativas principales. La más concreta es la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil, una plataforma de coordinación ante emergencias que contará con una aportación española de un millón de euros. También se abordará la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica, que busca facilitar el reconocimiento de estudios e intercambios, similar al modelo Erasmus.
En cuanto a la tecnología, se presentará la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial para reforzar la soberanía digital, aunque Argentina y Paraguay ya se han desmarcado de esta propuesta. Finalmente, se tratará la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos, que reconoce el cuidado como un derecho y bien público, y se actualizará la Estrategia de la Cooperación Iberoamericana.
El éxito final de la cumbre dependerá de la redacción del texto político final. Los negociadores intentan evitar un bloqueo similar al de Cuenca, donde Argentina y Cuba chocaron por temas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la equidad de género y el embargo estadounidense a Cuba. El secretario general Allamand aspira a una declaración "contundente", mientras que Albares confía en lograr un texto "breve y político".
El programa concluirá el jueves con el plenario en la Galería de las Colecciones Reales, moderado por el Rey Felipe VI, seguido de un almuerzo-retiro y una rueda de prensa final.






