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De la Serie A de Ecuador al emprendimiento en EE. UU.: El camino de José Zambrano

A José Zambrano lo sacaron del arbitraje ecuatoriano cuando tenía 35 años. Se fue a Estados Unidos con una visa de tres meses, trabajó en construcción, durmió en un colchón inflable y pasó noches en estaciones de tren. Hoy dirige Worlds Soccer Referees, una academia con 35 árbitros, y prepara encebollados para ganarse la vida.

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De la Serie A de Ecuador al emprendimiento en EE. UU.: El camino de José Zambrano

La historia de José Zambrano en Estados Unidos comenzó lejos de las imágenes idealizadas del sueño americano. Al llegar a Nueva York en 2018, a los 35 años, el exárbitro profesional ecuatoriano se encontró con una realidad cruda: un cuarto pequeño, un colchón inflable y la convivencia con otras seis personas en un espacio reducido por el cual pagaba 400 dólares mensuales. Lo que inició como un plan temporal de tres meses, permitido por su visa, terminó convirtiéndose en un proyecto de vida transformador.

Zambrano contaba con una trayectoria de 13 años dirigiendo partidos en la Serie A y B de Ecuador, pero su carrera profesional había terminado abruptamente antes de lo previsto. A su llegada, la oportunidad surgió a través de dos colegas árbitros, Daniel Espinosa y Jorge García, quienes lo contactaron al enterarse de su situación. Casi de inmediato, Zambrano comenzó a dirigir encuentros en las canchas de Flushing, Queens, una zona reconocida por sus ligas de fútbol. Aunque estos partidos le devolvieron parte de su identidad profesional y le brindaron sus primeros ingresos, el dinero resultaba insuficiente para cubrir sus necesidades básicas.

Ante la precariedad económica, Zambrano se adentró en el sector de la construcción. Durante cuatro años, soportó jornadas físicas extenuantes, enfrentando el intenso calor del verano y el frío rigor del invierno neoyorquino. La dureza del trabajo se complementaba con una logística compleja: al terminar sus labores en la obra, debía trasladarse para dirigir partidos. En diversas ocasiones, la falta de coincidencia entre los horarios de los trenes y el fin de los encuentros lo obligaba a dormir en la estación de transporte.

Buscando un entorno más favorable, se trasladó a Nueva Jersey, donde encontró mejores oportunidades laborales y un círculo de amistades que le permitieron combinar su oficio con la pasión por el fútbol. Tras una experiencia inicial en el grupo Hudson Referees, de la cual se separó debido a diferencias en la gestión y la disciplina, Zambrano fundó en 2024 su propia organización: Worlds Soccer Referees. Actualmente, esta academia reúne a unos 35 árbitros, mayoritariamente ecuatorianos, aunque también incluye a profesionales de Colombia, Perú, Venezuela y Centroamérica.

La academia de Zambrano opera en ligas amateurs hispanas y competiciones infantiles, extendiendo su cobertura desde Nueva Jersey y Nueva York hacia Pensilvania, Massachusetts y Virginia. En este rol, Zambrano no solo supervisa el desempeño de sus compañeros, sino que actúa como mentor para quienes inician en la actividad, basando su metodología en la disciplina y la responsabilidad. Paralelamente, ha mantenido un vínculo con sus raíces mediante la venta de encebollados, plato típico ecuatoriano, como fuente adicional de ingresos.

Sin embargo, el pasado profesional en Ecuador sigue siendo un punto de reflexión. Zambrano fue retirado de la actividad profesional a los 35 años por una decisión de la Comisión Nacional de Arbitraje en un proceso de renovación. Para él, esta decisión fue injusta, ya que el límite habitual en la profesión es de 45 años, lo que significa que le restaban una década de carrera.

Desde su perspectiva actual, Zambrano analiza que los problemas del arbitraje ecuatoriano no se solucionan únicamente con tecnología como el VAR. Según el exárbitro, la crisis radica en factores estructurales: la inestabilidad económica de los colegiados, la falta de respaldo dirigencial y la presión externa derivada de las apuestas deportivas y amenazas. Zambrano sostiene que un árbitro que no puede cubrir la renta o la educación de sus hijos no puede desempeñarse con la concentración y calidad que el fútbol de alto nivel exige.

A pesar de haber construido una vida estable en Estados Unidos, Zambrano mantiene el deseo de regresar a Calceta, su tierra natal, al cumplir los 50 años. Aunque su familia prefiere permanecer en EE. UU. y la situación de inseguridad en Ecuador le genera dudas, su meta es volver para recuperar la escuela de árbitros que tuvo antes de migrar. Mientras tanto, continúa apoyando a otros migrantes que llegan sin recursos, basándose en su propia experiencia de vulnerabilidad al inicio de su camino en tierras extranjeras.

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