El fútbol argentino se paraliza este domingo 1 de noviembre para vivir una nueva edición del Superclásico. A partir de las 15:00 horas, Boca y River se enfrentarán en La Bombonera en el marco de la fecha 15 del Torneo Clausura. Se trata del encuentro número 267 en la historia de esta rivalidad, un duelo que promete ser intenso debido a los objetivos que ambos equipos persiguen en la recta final del campeonato.
La AFA ya definió el cuerpo arbitral que impartirá justicia en el Alberto J. Armando. Nicolás Ramírez será el árbitro principal, quien ya tuvo la oportunidad de dirigir en este estadio en 2025, ocasión en la que el Xeneize se impuso por 2 a 0. Lo acompañarán los asistentes Maximiliano Del Yesso y Pablo González, mientras que Silvio Trucco estará a cargo del VAR.
En cuanto a la planificación del torneo, el Superclásico de este Clausura rompe la lógica tradicional al disputarse, por segunda vez consecutiva, en la anteúltima fecha. Esta tendencia ya se había observado en la edición de 2025 y en el encuentro disputado en el Monumental durante el Apertura 2026. Aunque es un hecho atípico, el historial registra otros clásicos jugados en cancha de Boca en la penúltima jornada de certámenes nacionales.
El conjunto de Rodolfo Arruabarrena llega al choque tras vencer a Independiente y con la mirada puesta en sostener su liderazgo en la tabla anual. Actualmente, el Xeneize marcha segundo en la Zona A con 27 puntos y segundo en la tabla acumulada con 57 unidades. Para este encuentro, Arruabarrena ha decidido implementar un esquema 4-3-3. Una de las definiciones más importantes fue la titularidad de Sebastián Villa por encima de Alan Velasco, formando un ataque junto a Leonel Flores y Miguel Merentiel.
Boca llega con una carga física considerable. Durante octubre, el equipo disputó seis partidos oficiales, incluyendo una semifinal internacional y un viaje a Brasil, acumulando 540 minutos de competencia. En contraste, River disputó cuatro encuentros en el mismo periodo, sumando 360 minutos. Este desgaste es un factor clave que el cuerpo técnico deberá gestionar.
En el aspecto individual, resalta la figura de Álvaro Montero. El arquero colombiano, que llegó al club hace tres meses enfrentando dudas y críticas, ha logrado revertir su situación hasta convertirse en una pieza fundamental del equipo. Por otro lado, Leandro Paredes asumirá el rol de capitán en su tercer Superclásico desde su regreso al club. Además, el defensor Facundo Herrera se prepara para su debut en el clásico, habiéndose ganado el cariño de la hinchada, al punto que un simpatizante tatuó su rostro en una pierna.
Por el lado del Millonario, la gran novedad es el debut de Leonardo Ponzio como director técnico en un Superclásico. El exvolante central, símbolo de la era Gallardo, buscará mantener una tendencia estadística: ser el cuarto entrenador consecutivo en irse invicto de su primera visita a La Bombonera al asumir el cargo (dos victorias y dos empates en los últimos cuatro casos). Ponzio, quien enfrentó a Boca en 23 ocasiones oficiales como jugador, deberá lidiar con la baja probable de Aníbal Moreno, quien se encuentra prácticamente descartado para el domingo.
La probable formación de River sería: Santiago Beltrán; Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi, Lucas Martínez Quarta, Marcos Acuña; Lucas Silva, Tobías Andrada, Tomás Galván; Thiago Almada; Ángel Correa y Lucas Beltrán. El equipo de Núñez llega tras vencer a Racing y busca una victoria clave para mejorar su posición en la Zona B y asegurar su clasificación a la Copa Libertadores.
Como dato adicional, el delantero Radamel Falcao estuvo recientemente cerca del club al acompañar la victoria de River por penales ante el Atlético de Madrid en la Messi Cup disputada en Miami, donde compartió momentos con jugadores y analizó la previa de este choque.
Finalmente, Boca deberá hacer frente a la ausencia de Tomás Belmonte, quien debió pasar por el quirófano a inicios de octubre debido a una rotura de meniscos, dejando un vacío en las opciones de recambio del mediocampo. Con las plantillas definidas y la expectativa al máximo, el país espera el pitazo inicial en una Bombonera que promete ser una caldera.





