El fútbol paraguayo se ha visto envuelto en un intenso debate técnico y mediático durante las últimas semanas, originado a raíz de un informe presentado por el seleccionador nacional, Gustavo Alfaro. Este documento, que analiza el estado actual y las perspectivas del balompié en el país, ha provocado diversas reacciones en el entorno deportivo, destacándose especialmente las posturas de dos reconocidos entrenadores del plano local: Francisco "Chiqui" Arce y Pablo "Vitamina" Sánchez.
La controversia se intensificó cuando tanto Arce como Sánchez manifestaron sus puntos de vista sobre el contenido del informe de Alfaro. Según se ha reportado, ambos estrategas decidieron sentar su propia postura, distanciándose en ciertos aspectos del pensamiento y las conclusiones presentadas por el director técnico de la selección nacional. Este desencuentro de opiniones generó una serie de especulaciones sobre la existencia de tensiones internas entre el cuerpo técnico nacional y los directores técnicos que operan en la liga local.
Ante este escenario de posiciones encontradas, el presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), Robert Harrison, decidió intervenir públicamente para calmar las aguas y dar claridad sobre la naturaleza de estas diferencias. Harrison, buscando evitar que el asunto escalara hacia una polémica mayor, subrayó que las divergencias expresadas no representan una ruptura en la estructura del fútbol nacional, sino que son el resultado natural de la diversidad de perspectivas profesionales.
"No fue una fisura, fue el pensamiento de cada uno", afirmó rotundamente el presidente de la APF, desestimando la idea de que existiera un conflicto personal o institucional. Harrison destacó que tanto Francisco Arce como Pablo Sánchez poseen un conocimiento profundo y exhaustivo del ecosistema futbolístico del país. En el caso de Arce, resaltó que conoce perfectamente el funcionamiento de la APF, la dinámica de la Selección y, sobre todo, las particularidades del fútbol paraguayo, lo que lo faculta para identificar con precisión las áreas que requieren mejora.
De igual manera, Harrison validó la postura de Pablo "Vitamina" Sánchez, señalando que el entrenador, debido al tiempo que ha permanecido trabajando en Paraguay, también posee un entendimiento claro y detallado de la realidad del deporte local y de los aspectos que deben ser optimizados para el crecimiento del juego.
En un ejercicio de neutralidad, el mandatario de la APF dejó claro que no tiene la intención de validar una postura sobre la otra. "Yo no me voy a poner del lado de ninguno, no me corresponde", expresó Harrison, enfatizando que su rol no es juzgar quién tiene la razón, sino facilitar el entorno para que el fútbol progrese. Para el presidente, estas conversaciones, aunque puedan parecer conflictivas en la superficie, son fundamentales y necesarias si el objetivo final es elevar el nivel del fútbol paraguayo.
Un punto relevante de las declaraciones de Harrison fue el reconocimiento de que la responsabilidad de las deficiencias actuales no recae únicamente en los entrenadores o en el cuerpo técnico de la selección. El presidente admitió que este debate técnico es saludable y que, en el análisis de las responsabilidades, es muy posible que una parte de la carga recaiga sobre la propia Asociación Paraguaya de Fútbol. Bajo esta premisa, instó a que nadie se sienta personalmente aludido o "tocado" por las observaciones realizadas en los informes o en los debates públicos.
Finalmente, Robert Harrison lanzó una recomendación tajante sobre la metodología que debe seguirse para resolver estas diferencias y planificar el futuro del deporte. El presidente propuso la creación de mesas de trabajo conjuntas donde los entrenadores y los directivos puedan conjugar responsabilidades y definir estrategias de mejora. Sin embargo, puso una condición fundamental: este proceso debe ocurrir en la privacidad de una mesa de trabajo y no a través de los medios de comunicación.
Harrison concluyó su intervención haciendo un llamado a la cohesión institucional, subrayando que, si bien el debate técnico es bienvenido internamente, hacia el exterior debe prevalecer una imagen de solidez. "A nivel público tenemos que demostrar unidad en todo lo que se habla", sentenció, reafirmando que el objetivo común de mejorar el fútbol nacional debe estar por encima de cualquier diferencia de criterio individual.






