Ciclorfina. Un nombre poco conocido, pero que ya está encendiendo las alarmas de médicos forenses, policías y campus universitarios en Estados Unidos.
Este opioide sintético, perteneciente a una clase llamada "orfinas" que no tiene uso medicinal, se ha relacionado con al menos 122 muertes desde julio de 2025. Debido a su peligrosidad, la DEA la ha designado temporalmente como una droga de la Lista I, convirtiéndola en una sustancia ilegal.
¿Por qué ha aparecido? Según expertos, las prohibiciones globales de los análogos del fentanilo han impulsado al mercado ilícito a crear nuevas sustancias con efectos similares. La ciclorfina ya ha sido detectada en 25 estados: en el Medio Oeste aparece como polvo, mezclada con heroína y fentanilo, mientras que en el sur se ha hallado en forma de pastillas.
El peligro es extremo. Las pruebas de laboratorio indican que la ciclorfina es más potente que el fentanilo. Sus efectos incluyen euforia, sedación y una peligrosa depresión respiratoria. Además, el riesgo aumenta cuando se mezcla con otras sustancias en medicamentos falsificados que se hacen pasar por Xanax u OxyContin.
Hay un desafío crítico para los servicios de emergencia: las tiras reactivas habituales para detectar fentanilo no identifican la ciclorfina, y los hospitales requieren análisis especializados para detectarla, lo que sugiere que los casos podrían estar subestimados. Afortunadamente, las sobredosis pueden revertirse con naloxona, también conocida como Narcan.
Aunque se espera que la droga desaparezca pronto debido a las restricciones en Estados Unidos y China, los especialistas advierten que este es un ciclo constante. Mientras se combate una sustancia, es probable que en los próximos meses surjan nuevos opioides sintéticos aún más recientes.
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