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Nuevo fármaco experimental reduce el riesgo de muerte en pacientes con cáncer de endometrio avanzado

Un ensayo internacional con 776 pacientes muestra que el medicamento también reduce un 41% el riesgo de progresión de la enfermedad. Pero hay letra pequeña.

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Nuevo fármaco experimental reduce el riesgo de muerte en pacientes con cáncer de endometrio avanzado

El tratamiento del cáncer de endometrio avanzado o recurrente ha encontrado una nueva vía de esperanza. En un escenario donde las opciones terapéuticas suelen agotarse tras el fracaso de los tratamientos iniciales, un ensayo clínico internacional de fase 3 ha revelado que un fármaco experimental es capaz de reducir significativamente el riesgo de progresión de la enfermedad y mejorar la supervivencia de las pacientes en comparación con la quimioterapia convencional.

Los resultados de este estudio, denominado TroFuse-005, han sido presentados en el marco del congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) y han sido publicados simultáneamente en la prestigiosa revista científica The Lancet. El medicamento protagonista de la investigación es el sacituzumab tirumotecán (conocido como sac-TMT), el cual se ha probado en un grupo de 776 mujeres que padecían cáncer de endometrio avanzado o recurrente y que ya habían sido sometidas previamente a ciclos de quimioterapia e inmunoterapia.

Para el desarrollo del estudio, la muestra se dividió en dos grupos: 386 pacientes recibieron el nuevo fármaco experimental, mientras que 390 fueron tratadas con la quimioterapia convencional. Los datos comunicados por los autores indican que las mujeres tratadas con sac-TMT experimentaron una reducción del riesgo relativo de progresión de la enfermedad del 41%, así como una disminución del 32% en el riesgo relativo de morir, en comparación con el grupo de control. Asimismo, se observó que el tumor se redujo en el 35,1% de las pacientes que recibieron el nuevo tratamiento, frente a un 17,3% en aquellas tratadas con quimioterapia.

No obstante, los expertos subrayan la importancia de interpretar correctamente estas cifras. Estas estadísticas no implican que el fármaco evite la progresión en cuatro de cada diez mujeres, ni que salve la vida de un 32% más de pacientes de forma absoluta. Se trata de una reducción relativa del riesgo entre los dos grupos analizados. Para determinar la magnitud absoluta del beneficio y el tiempo de vida adicional que ganan las pacientes, es imperativo analizar los datos completos de supervivencia y la duración total del seguimiento del estudio.

Michelle Lightfoot, oncóloga ginecológica y coautora de la investigación, señaló que este estudio ofrece una esperanza necesaria para las mujeres a nivel mundial que conviven con esta patología, cuya incidencia y mortalidad se encuentran en aumento. Para comprender el impacto de este avance, es necesario definir la enfermedad: el cáncer de endometrio se origina cuando las células del tejido que recubre el interior del útero comienzan a multiplicarse sin control. Es fundamental no confundir esta patología con la endometriosis, que es una afección distinta donde el tejido similar al endometrial crece fuera del útero.

En el contexto español, la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) estima que para el año 2026 habrá 7.759 nuevos casos de cáncer de cuerpo uterino, categoría que engloba mayoritariamente a los tumores de endometrio. Si bien muchos de estos casos se detectan en etapas localizadas y presentan un buen pronóstico, la supervivencia cae drásticamente cuando el cáncer se extiende a otros órganos.

El sacituzumab tirumotecán pertenece a una innovadora familia de medicamentos denominados conjugados anticuerpo-fármaco. Su mecanismo de acción consiste en utilizar un anticuerpo como vehículo dirigido específicamente hacia una proteína llamada TROP-2, que se encuentra en abundancia en las células tumorales. Una vez que el fármaco se acopla a estas células, libera una sustancia citotóxica que las daña y facilita su destrucción, intentando concentrar el ataque en el tumor y minimizar el daño a tejidos sanos.

A pesar de su precisión, el tratamiento no está exento de efectos adversos. Durante el ensayo, los efectos más frecuentes fueron la disminución de células sanguíneas (como glóbulos rojos y ciertos tipos de glóbulos blancos), la inflamación de la mucosa bucal y síntomas oculares como sequedad o picor. Los autores del estudio describieron estos efectos como manejables.

Bhavana Pothuri, líder del estudio, afirmó que estos resultados positivos posicionan al sacituzumab tirumotecán como un nuevo tratamiento estándar para el cáncer de endometrio recurrente, especialmente tras la inmunoterapia. Sin embargo, el análisis debe acompañarse de una observación ética: el estudio fue financiado por Merck & Co., la empresa fabricante tanto del sac-TMT como del pembrolizumab, la inmunoterapia previa de las pacientes. Aunque la financiación no anula la validez del ensayo, es un dato relevante para la valoración objetiva de los resultados y la revisión de los conflictos de interés.

El ensayo contó con la participación de más de 200 centros en 29 países, incluyendo el Instituto Catalán de Oncología en Girona. Pese al optimismo, el fármaco sigue siendo experimental. Su entrada en la práctica clínica habitual dependerá de las revisiones regulatorias y de que los resultados sean replicados por otros científicos independientes. Más que una cura definitiva, el avance representa una herramienta crucial para frenar la progresión de una enfermedad agresiva.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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