¿Puede un dirigente señalado como traidor recuperar su espacio en el campo? Luis Alfaro, el histórico dirigente campesino, retorna a la primera línea en un momento de crisis de liderazgos y falta de alternativas políticas en Tarija.
Alfaro dejó el Movimiento Al Socialismo en 2014, precisamente cuando Evo Morales se encontraba en la cresta de la ola. Tras doce años de haber sido declarado traidor, el dirigente ha vuelto a sus orígenes rurales. Actualmente, frente a las medidas del gobierno de Rodrigo Paz y su postura ante el FMI, Alfaro impulsa una tesis alternativa basada en la autarquía productiva mediante una alianza entre el Gobierno y los campesinos.
Su trayectoria es notable: impulsó la Federación Campesina en Tarija durante los años 90, fue el primer candidato del MAS a la Prefectura en 2005 y diputado Plurinacional en 2009. El quiebre definitivo ocurrió en 2014, cuando Evo Morales rechazó su candidatura. Alfaro rompió amarres, denunció un aburguesamiento del partido y se postuló por cuenta propia, obteniendo un 17% de los votos que resultó decisivo para una segunda vuelta inédita entre Adrián Oliva y Pablo Canedo.
Tras apoyar la victoria de Oliva y desempeñar una secretaría de Gobernabilidad, Alfaro pasó a un rol testimonial, aunque las bases campesinas solicitaron constantemente su reactivación.
Hoy, Alfaro se desempeña como dirigente de una comunidad de Cercado. Si bien su peso político global es limitado, su retorno genera incomodidad en Herbert Quispe, el actual dirigente que busca conservar la unidad sindical. En un contexto donde escasean los liderazgos locales y nacionales, el pulso político se intensifica camino al Congreso.
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