Un bebé de un año perdió la vida tras un disparo policial en Mississippi, y ahora, la justicia estatal ha emitido un veredicto que genera profunda indignación. El fiscal general del estado afirmó que un agente de Senatobia actuó justificadamente al disparar contra un vehículo en movimiento mientras respondía a una llamada por hurto en un Walmart. Según la versión oficial, el automóvil se dirigía hacia los oficiales.
El menor, Kohen Wiley, se encontraba en el vehículo junto a su madre y una amiga. Aunque la policía sospechaba del robo de pañales y ropa de bebé, los registros judiciales confirman que ninguna de las mujeres ha sido acusada de ningún delito.
Sin embargo, la familia y expertos cuestionan esta conclusión. El abogado de derechos civiles Ben Crump reveló que una autopsia preliminar indica que el disparo entró por el lateral del coche, no por el frente, lo que contradice la narrativa policial. Crump ha exigido la publicación de las imágenes de la cámara corporal, argumentando que sin transparencia no puede aceptarse el fallo del estado.
Expertos en balística y uso de la fuerza coinciden en la gravedad del acto. John P. Gross afirmó que disparar contra vehículos es generalmente injustificado, mientras que Charles Key señaló que la trayectoria del disparo sugiere que el agente no corría peligro personal en el momento del hecho.
Este incidente ocurre en un clima de alta tensión racial en Senatobia. Recientemente, el departamento de policía ha estado envuelto en polémicas, desde el uso excesivo de la fuerza contra una mujer negra hasta el despido del exjefe de policía por el uso de insultos racistas en mensajes privados. La comunidad ahora exige la verdad sobre la muerte de Kohen.
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